En un punto de inflexión histórica sin precedentes, la diplomacia argelina ha conmocionado a los observadores del expediente del Sahara, con un tono que no se había visto en la literatura política del régimen desde hace medio siglo
Las declaraciones del ministro de Exteriores argelino, Ahmed Attaf, no fueron una mera maniobra diplomática pasajera, sino un anuncio explícito de un retroceso estratégico que presagia una derrota total ante el realismo de la propuesta Marroquí y las transformaciones internacionales aceleradas
Durante décadas largas, el régimen argelino construyó su legitimidad regional sobre el rechazo absoluto a la Marroquidad del Sáhara, y destinó todos sus recursos diplomáticos, financieros y mediáticos a servir este objetivo
Y hoy, esta “neutralidad autoimpuesta repentina” llega para revelar una serie de realidades que el régimen intentó ocultar
– El aislamiento internacional asfixiante: La sucesión de los reconocimientos internacionales de la Marroquidad del Sáhara, encabezados por las grandes potencias influyentes en el Consejo de Seguridad (como Estados Unidos y Francia), ha estrechado el cerco sobre la diplomacia argelina y la ha puesto en confrontación directa con la voluntad internacional
– Elusión de las mesas redondas: Siempre que Argelia se ha escabullido de la fórmula de las “mesas redondas” en la que insiste el Consejo de Seguridad (la resolución 2797 y otras) al considerarse parte principal
Este retroceso hacia el cuadrado del “observador” es un intento desesperado de escapar de la responsabilidad legal e histórica por prolongar este conflicto artificial
– Colapso de la narrativa tradicional: Ya no le es posible al régimen comercializar el discurso de la era de la Guerra Fría en un mundo regido por la lógica de los intereses, la estabilidad y la seguridad regional
El recurso de la diplomacia argelina a discursos de “realismo y pragmatismo” en este momento preciso no es un despertar de conciencia, sino un descenso forzoso desde el árbol de las demandas maximalistas
Los días han revelado que el apoyo absoluto a la tesis separatista ha llegado a un callejón sin salida, y que el costo de la obstinación política se ha vuelto excesivamente alto tanto a nivel interno como regional
Despojar el discurso argelino de su tono de superioridad y amenaza, y reemplazarlo con un lenguaje de “neutralidad artificial”, es la prueba más evidente de que las balanzas de poder se han inclinado en el terreno y diplomáticamente a favor de la Marroquidad del Sáhara
Argel no puede convencer al mundo de ser un mero “observador” porque todo el mundo sabe quien financia, acoge, arma y lidera las campañas diplomáticas del grupo separatista
Pero este retroceso táctico prueba una sola cosa: que el realismo político del Reino de Marruecos ha triunfado, y el régimen argelino ha comenzado a buscar una escalera para bajar de su torre de ilusiones históricas
Este forzado reconocimiento de Argelia a la Resolución 2797 del Consejo de Seguridad, adoptada el 31 de octubre de 2025 (*Día de la Unidad en Marruecos)*.. significa el reconocimiento de la Soberanía del Reino de Marruecos sobre sus provincias del Sur













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