*La Diplomacia Clarividente de Su Majestad el Rey Mohamed VI*

euromagrebمنذ 48 دقيقةآخر تحديث :
*La Diplomacia Clarividente de Su Majestad el Rey Mohamed VI*

 

Marruecos guarda silencio sobre la visita de Felipe VI a Ceuta y Melilla, y mantiene una posición de cautela.

Han transcurrido más de 24 horas desde el anuncio de la visita de Felipe VI a Ceuta y Melilla los días 13 y 14 de octubre y, hasta ahora, no ha habido ninguna reacción por parte de Marruecos.
Esta actitud contrasta con la celeridad con la que Rabat reaccionó, en noviembre de 2007, al anuncio de la primera visita del Rey Juan Carlos I a ambos enclaves. Pocas horas después de que España anunciara, el 1 de noviembre de 2007, la visita de Juan Carlos I, y a pesar de que el entonces ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, que se encontraba en Marrakech, había informado a su homólogo marroquí, Taieb Fassi Fihri, Marruecos publicó un comunicado en el que expresó su «lamentación y rechazo» a la visita.

Al día siguiente, menos de 24 horas después del anuncio, Su Majestad el Rey Mohammed VI llamó a consultas a su embajador en Madrid, Omar Azziman. Y ello ocurrió en un momento en que las relaciones entre ambos países atravesaban una notable mejoría, lo que no impidió que Marruecos reaccionara con firmeza.

Esta vez, sin embargo, después de dos meses de tensión latente entre ambos países y de una campaña de demonización en toda regla contra Marruecos, en la que se ha recurrido a todo tipo de patrañas, falsedades y especulaciones para atribuirle malas intenciones hacia España, el silencio de Rabat parece indicar que el Palacio Real marroquí ha optado por rebajar la tensión y enviar una señal de buena voluntad y apaciguamiento hacia España.

Habida cuenta de que Marruecos considera Ceuta y Melilla vestigios del colonialismo español, el hecho de que las Autoridades Marroquíes hayan elegido hasta ahora no emitir ningún comunicado sobre la visita de Felipe VI y que el Rey Mohammed VI no haya llamado a consultas a su embajadora en Madrid puede interpretarse como una señal de que Rabat quiere pasar página de la crisis de Ceuta y permitir que la visita del Rey ofrezca tanto al Gobierno como a la Casa Real españoles una salida que les permita superar el choque provocado los días 30 y 31 de julio, cuando decenas de miles de personas se abalanzaron sobre Ceuta.

Al mismo tiempo, este silencio envía un mensaje bastante elocuente a quienes llevan dos meses acusando a Marruecos de haber lanzado una supuesta «guerra híbrida» destinada a «colapsar» Ceuta. Quizás aquellos que han construido todo un relato sobre las supuestas intenciones ocultas de Rabat deberían preguntarse si realmente conocen la política exterior marroquí y la complejidad de las relaciones entre ambos países, o si simplemente llevan semanas alimentando su discurso con especulaciones, bulos y falsedades.

Esta actitud de moderación es una buena noticia para el futuro de las relaciones entre ambos países, así como para todos aquellos que desean que esta crisis sea superada cuanto antes.
Pero lo cierto es que constituye una muy mala noticia para quienes han hecho de la demonización de Marruecos y del alargamiento de la tensión entre ambos países un fondo de comercio que les reporta réditos políticos o financieros.

La actitud de Marruecos, si se confirma en los próximos días, sería también una mala noticia para los enemigos de la patria y sobre todo Argelia, que vería con buenos ojos una verdadera crisis diplomática entre Marruecos y España y un deterioro duradero de las relaciones entre ambos países.

 

Translate »