La información, de extrema sensibilidad y obtenida de una fuente diplomática de muy alto nivel, cercana a la secretaría general de la Liga Árabe, corre el riesgo, en caso de confirmación, de tener el efecto de una explosión en los círculos diplomáticos: se multiplican contactos discretos pero intensos entre varios países miembros para preparar un procedimiento de exclusión* de Argelia de la organización panárabe. Estas discusiones, llevadas a cabo con la máxima confidencialidad, atestiguan una creciente exasperación ante la política de desestabilización llevada a cabo por Argel.
El catalizador de una crisis profunda
El desencadenante de esta iniciativa sin precedentes es la organización por parte de Argel de un “día del Rif” el 23 de noviembre, junto con la financiación de una entidad separatista, el “partido nacional rifain”. Se habría liberado un presupuesto de 10 millones de euros para internacionalizar esta nueva reivindicación separatista, una provocación que parece haber desbordado el vaso.
Un aislamiento internacional que se acelera
La posible exclusión de Argelia se produce en un contexto internacional particularmente desfavorable para el régimen de Argel.
El anunciado regreso de Donald Trump a la Casa Blanca el próximo enero, con el probable nombramiento de Marco Rubio como Secretario de Estado, hace sombrar a un mayor aislamiento diplomático. Rubio, conocido por sus posiciones críticas hacia el régimen argelino y su apoyo a las posiciones marroquíes, podría endurecer significativamente la posición estadounidense.
La crisis con Francia
La relación con París también está experimentando un gran deterioro en dos frentes:
El apoyo explícito de Francia a la soberanía marroquí, marcando un punto de inflexión en la posición francesa sobre el tema del Sahara
La controvertida detención, el 16 de noviembre, del escritor franco-argelino Boualem Sansal, que provocó una onda de choque en las relaciones bilaterales y provocó una fuerte condena de la clase política francesa.
El frente árabe
El apoyo masivo de los países del Golfo a Marruecos, reafirmado ayer en la 45a cumbre del Consejo de Cooperación del Golfo en Kuwait, ilustra el creciente aislamiento de Argel en el mundo árabe.
La declaración final de la cumbre, que apoya explícitamente “la marroquíidad del Sahara” y “la integridad territorial del Reino de Marruecos”, parece una negación mordaz de la política argelina.
Discusiones discretas pero avanzadas
Según nuestras fuentes, los contactos entre algunos países miembros se han intensificado en los últimos días. Se habrían celebrado varias reuniones confidenciales para evaluar la viabilidad legal y política de tal medida. “La cuestión ya no es si Argelia debe ser sancionada, sino cómo proceder legalmente”, confiesa un diplomático cercano al caso bajo condición de anonimato.
Los escenarios sobre la mesa
Actualmente se están discutiendo tres opciones:
1. Una exclusión total, que requiere la unanimidad de los miembros
2. Una suspensión temporal tras el precedente sirio de 2011
3. Un ultimátum formal que exige el cese inmediato de toda actividad de desestabilización
El post-exclusión
Las implicaciones de tal decisión serían considerables:
Mayor marginación en la escena internacional
Repercusiones económicas potencialmente devastadoras
Un debilitamiento significativo de la posición argelina sobre el expediente del Sahara
– Una importante recomposición de los equilibrios regionales
A pocos meses de la cumbre de Bagdad, Argelia se encuentra en una situación diplomática extremadamente precaria. La acumulación de crisis -con los países árabes, Francia y pronto potencialmente los Estados Unidos- dibuja los contornos de un aislamiento sin precedentes.
La provocación del Rif bien podría ser la de más, precipitando una decisión histórica dentro de la Liga Árabe.
*Información exclusiva basada en fuentes diplomáticas de alto nivel. Todas las fuentes solicitaron el anonimato debido al carácter muy sensible del expediente.













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