Argelia está librando una gran guerra mediática antifrancesa después de que París reconociera que el plan de Autonomía Marroquí del 2007 como la única base para resolver el asunto del Sahara, asimismo la soberanía de Rabat sobre este territorio.
En París, la indignación aumenta tras la emisión por parte de los canales públicos argelinos de un dudoso documental que acusa a Francia de haber orquestado una operación de desestabilización en Argelia a través de la Dirección General de Seguridad Exterior (DGSE). Esta producción, percibida como una puesta en escena torpe, provoca consternación y rechazo por parte de las autoridades francesas, que califican estas acusaciones de “pura ficción”.
Una feroz maquinación mediática
Argelia está librando una gran guerra mediática antifrancesa después de que París reconociera que el plan marroquí de autonomía del Sahara de 2007 como “la única base para llegar a una solución política justa, duradera y negociada de acuerdo con las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas”, según una carta de Emmanuel Macron dirigida a Su Majestad el Rey Mohammed VI, hecha pública a finales del 30 de julio.
El jefe de Estado francés precisó de paso que “el presente y el futuro del Sáhara [occidental] se inscriben ahora en el marco de la Soberanía oberanía Marroquí”. Sr. Macron también recordó “la intangibilidad de la posición francesa sobre esta cuestión de seguridad nacional para [el] Reino”. Este anuncio francés “constituye una evolución importante y significativa en apoyo de la soberanía marroquí sobre el Sahara”, se congratuló Rabat.
A finales de octubre, la cacofonía argelina adjudicó otra dimensión después de que el punto desapareciera del mapa de Marruecos publicado en el sitio web del Ministerio de Asuntos Exteriores francés y en otras plataformas oficiales.
El frágil límite ficticio desapareció unas horas después de que Emmanuel Macron reiterara, ante el Parlamento, en Rabat, el segundo día de su visita de Estado al Reino, el reconocimiento por parte de Francia de la Soberanía Marroquí sobre el Sahara. Al mismo tiempo, Jean-Noël Barrot, jefe del Quai d’Orsay, anunció que París “aumentaría [su] acción consular y cultural” en el Sahara con el fin de “abrir una Alianza Francesa”. Se han oficializado inversiones de diez mil millones de euros en el Sahara, encarnando un cambio importante de Francia en el expediente del Sahara y un desatamiento de los relevos de Argel.
Un escenario calificado de “fantasía” por París
El documental incriminado, emitido el 7 de diciembre por EPTV y AL24 News, destaca la historia de un tal Mohamed Amine Aïssaoui, ex yihadista argelino, supuestamente reclutado por la DGSE para recopilar información sobre islamistas y contrabansadores de migrantes. Según este relato, los servicios franceses habrían considerado enviarlo a Níger para infiltrarse en un grupo armado, antes de que este plan fuera cancelado tras el golpe de Estado de julio de 2023 en ese país. Pero no hay pruebas tangibles que acompañen a estas afirmaciones.
El ministro francés de Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot, reaccionó con firmeza, rechazando las quejas de Argel durante una intervención radiofónica el domingo 16 de diciembre: “Son acusaciones totalmente infundadas y fantasiosas”. Confirmó la convocatoria del embajador de Francia en Argel, Stéphane Romatet, por parte del Ministerio de Asuntos Exteriores de Argelia la semana pasada, al tiempo que le expresó su “plena solidaridad”.
La convocatoria del embajador francés forma parte de un aumento de las tensiones entre los dos países. Argel acusa a París de “provocaciones” y “maniobras agresivas”, según el diario gubernamental El Moudjahid. La DGSE, según la prensa argelina, habría orquestado un “complot maquiavélico” que implicaba el reclutamiento de ex terroristas para desestabilizar el país.
Un contexto diplomático ya tenso
Este nuevo episodio se suma a una serie de disputas que han salpicado las relaciones entre Argel y París en los últimos meses. La brutal detención del escritor franco-argelino Boualem Sansal en noviembre por “atacar la integridad territorial” ya había provocado revuelo. Anteriormente, el caso Amira Bouraoui, activista opuesta al régimen argelino, había reavivado las tensiones entre los dos países tras su exfiltración de Túnez gracias a su pasaporte francés.
Para los medios de comunicación franceses, este documental forma parte de una campaña mediática destinada a desviar la atención de las dificultades internas del régimen argelino. El documental retoma una retórica familiar en la prensa argelina cercana al poder. Medios de comunicación como L’Expression o La Nouvelle République aplaudieron una “victoria brillante de los servicios de seguridad argelinos” contra una supuesta “barbouzerie muy francesa”. Estas historias alimentan una percepción de Francia como un actor hostil y manipulador, a menudo asociado con “fuerzas sionistas” en el discurso oficial argelino.
Sin embargo, la ausencia de pruebas sólidas en el documental, así como el carácter amateur de su realización, provocan burlas y críticas en Francia. Un ex diplomático francés confesó que “si no fuera tan grave, sería ridículo. “Esta película se parece más a una obra de ficción mal elaborada que a una investigación seria .
Una relación bilateral en peligro
Según nuestras fuentes estas graves acusaciones fabricadas y la difusión de la película anti-DGSE pueden comprometer el futuro de las relaciones entre Francia y Argelia. Este episodio marca una nueva escalada en la desconfianza mutua que socava los vínculos, nunca apacigados, entre los dos países durante décadas. Contactado por Le Monde, el Ministerio de Asuntos Exteriores francés no quiso comentar más sobre este asunto. Sin embargo, las fuentes diplomáticas mencionan amplias consultas en curso para evaluar las repercusiones de este incidente en las interacciones bilaterales.












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