Las autoridades marroquíes han presentado un plan riguroso para examinar el fraude en el sector inmobiliario, en particular la práctica del pago en negro que causa importantes daños a la economía nacional. Nadia Fettah, Ministra de Economía y Finanzas, recordó que la Dirección General de Impuestos (DGI) sitúa la lucha contra estos delitos fiscales en el centro de sus prioridades, a través del refuerzo de los controles y los dispositivos legislativos adaptados.
Durante una intervención en el Parlamento, la ministra explicó que la generalización del sistema de declaración digital en 2017 permitió analizar mejor las declaraciones de impuestos y hacer un seguimiento eficaz de las prácticas sospechosas. Entre 2020 y 2023, se sometieron a auditoría no menos de 739 expedientes relativos a operadores inmobiliarios, repartidos entre 331 controles de campo y 408 exámenes de oficina.
Resultados financieros significativos
Estos esfuerzos dieron lugar a ingresos fiscales de 1.02 mil millones de dirhams durante este período, incluidos 466,87 millones de dirhams de los controles sobre el terreno. En tres años, los ingresos generados por estas auditorías se triplicaron, pasando de 60,5 millones de dirhams en 2020 a 190,57 millones en 2023, lo que demuestra la mayor eficacia de los mecanismos de control fiscal.
Refuerzo del marco legislativo y de los incentivos fiscales
La ministra también recordó los incentivos implementados para promover el acceso a la vivienda social. Estas disposiciones “permiten en particular el reembolso del IVA para los compradores de viviendas destinadas a la vivienda principal, sujeto al cumplimiento de compromisos como el uso de la propiedad como residencia principal durante cuatro años”, según la ministra.
Al mismo tiempo, los promotores inmobiliarios comprometidos en proyectos de vivienda social se benefician de exenciones fiscales, incluido el impuesto de sociedades, el impuesto sobre la renta y los derechos de registro. Estos beneficios “están sujetos a condiciones estrictas, como la construcción de un mínimo de 500 viviendas en un plazo de cinco años”.
Modernización y lucha contra el fraude
Para reforzar sus capacidades de control, la DGI se basa en herramientas modernas, en particular el análisis de riesgos y la explotación de los datos de sus socios, como la Agencia Nacional de Conservación de Tierras y Cartografía. El proyecto de ley de finanzas 2024 también introduce medidas adicionales para verificar los ingresos globales de los contribuyentes e identificar posibles encubrimientos, incluso a través de cuentas bancarias vinculadas a terceros.
Esta estrategia global “refluye la voluntad de las autoridades de garantizar la equidad fiscal, preservar los ingresos públicos y reforzar la transparencia en el sector económico”. Con estas medidas, las autoridades “pretenden no solo disuadir el fraude, sino también establecer un clima de confianza y justicia entre todos los actores económicos”, aseguró Nadia Fettah













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