Abdelhakim Yamani
director ejecutivo del Instituto Geopolítico Horizons, IGH)
Este lunes 23 de septiembre de 2024, más de dos semanas después de la reelección de Abdelmadjid Tebboune el 7 de septiembre para un segundo mandato, Boualem Boualem se erige como una figura imprescindible del régimen argelino.
Apodado el “Rasputín” de la presidencia por sus detractores, encarna hoy el epicentro del poder en la nueva configuración política argelina, al tiempo que ilustra la precariedad inherente a tal posición.
El ascenso de Boualem Boualem dentro de las filas argelinas es tan deslumbrante como controvertido.
Ex asesor de la Corte Suprema, ascendió en las filas del poder con una velocidad desconcertante, pasando de un simple asesor a la verdadera mano derecha del presidente Tebboune.
Su nombramiento por el peresidente en octubre de 2023 como asesor encargado de los asuntos jurídicos, asuntos judiciales, relaciones con las instituciones, investigaciones y rehabilitación, marcó ya su creciente influencia.
Pero fue su elevación en noviembre de 2023 al rango de “Jefe de Gabinete de la Presidencia Interina de la República” lo que consolidó su posición como número dos del régimen.
La sorprendente carrera de Boualem Boualem es su capacidad para superar la adversidad.
Descrito políticamente como “muerto” a principios de septiembre de 2023, supo orquestar una estrategia notable para recuperar el poder. A pesar de la pérdida de varios de sus aliados en instituciones clave como la Dirección General de Aduanas o en Sonatrach, maniobró con habilidad maquiavélica para volver a ponerse en la cima del estado.
El Decreto Presidencial N° 23-331 del 26 de septiembre de 2023 amplió considerablemente sus competencias. Boualem Boualem dirige ahora los servicios de investigación de autorización de la Presidencia, gestiona los asuntos jurídicos más sensibles e incluso supervisa las solicitudes de inversores y operadores económicos.
Esta concentración de poder sin precedentes lo convierte en el verdadero cerebro de la política argelina, tanto interna como externamente.
Sin embargo, la influencia de Boualem Boualem no deja de suscitar interrogantes y controversias. Su ascenso se produjo en un contexto en el que fue denigrado por ciertas corrientes en la institución militar y duramente criticado dentro de los servicios de inteligencia.
Su control sobre cuestiones que tradicionalmente son competencia del Jefe de Estado ha provocado tensiones dentro del aparato de seguridad argelino.
La compleja relación de Boualem Boualem con Francia añade una dimensión intrigante a su personaje. Sospechoso en 2019 de querer huir a Francia con el pretexto de realizar estudios, encarna paradójicamente la ambivalencia de las relaciones entre Argelia y Francia. Su supuesto papel en la gestión de las relaciones diplomáticas con París ilustra esta dualidad.
La influencia de Boualem Boualem se extiende también a la política exterior argelina. Se le atribuye un papel clave en el reciente giro geopolítico de Argelia, en particular la apertura hacia Estados Unidos y Occidente en detrimento de las alianzas tradicionales con Rusia.
Esta reorientación estratégica, aunque arriesgada, demuestra su pragmatismo y su deseo de reposicionar a Argelia en la escena internacional.
Sin embargo, la situación de Boualem Boualem sigue siendo precaria. Los rumores de corrupción que lo rodean, en particular su presunta implicación en un caso de despilfarro de fondos públicos, podrían debilitar su posición. Además, su ascenso de poder suscita preocupación en el ejército y en los servicios de seguridad, que ven con malos ojos el aumento del poder civil en detrimento de la institución militar.
El inicio del segundo mandato de Tebboune parece haber consolidado la influencia de Boualem Boualem. Sin embargo, su capacidad para mantener esta posición dependerá de su gestión de los desafíos internos y externos que enfrenta Argelia, incluidas las tensiones sociales y las presiones económicas.
Según las “malas lenguas”, sería su momento como responsable de las escuchas telefónicas lo que habría permitido a Boualem Boualem cometer un número incalculable de “indiscreciones” contra numerosos responsables.
Esta base de datos le permitiría ser temido, incluso hacer sudar en frío a ciertas personas de alto rango.
Si estas acusaciones resultan ser ciertas, explicarían en parte su capacidad para permanecer en la cima del poder a pesar de los numerosos intentos de derrocarlo.
Boualem Boualem aparece como la encarnación del poder oculto en Argelia, el hombre que mueve los hilos en las sombras. Su creciente influencia en las instituciones del Estado argelino lo convierte en un actor clave en la escena política. Sin embargo, en un país donde el equilibrio de poder es frágil, su futuro sigue siendo incierto. El hombre que susurra al oído de Tebboune tendrá que seguir navegando hábilmente entre las diferentes facciones del régimen para mantener su posición preeminente dentro del círculo interno argelino.
Sin embargo, es crucial recordar que la noción de un hombre fuerte en Argelia sigue siendo muy relativa.
En este país donde los clanes van y vienen a una velocidad vertiginosa, las cimas del poder son tan resbaladizas como las laderas de Djurdjura en invierno. La historia política argelina ha demostrado repetidamente que quienes más ascienden son a menudo los que caen más brutalmente.
En Argelia, la transición de la cúspide del poder a la desgracia puede ocurrir a la velocidad del rayo, lo que ilustra la naturaleza precaria y volátil del poder en el país. Boualem Boualem, a pesar de su influencia actual, no es inmune a esta implacable realidad que ha moldeado el destino de muchos hombres fuertes que le precedieron.
La pregunta que ahora se plantea es si este “Rasputín argelino” correrá el mismo destino trágico que su homónimo ruso, víctima de su propia influencia y de las intrigas cortesanas que él mismo había contribuido a tejer












عذراً التعليقات مغلقة