El Rey Felipe VI de España hizo un llamamiento hoy miércoles a construir relaciones con Marruecos basadas en la “confianza” y la “buena fe”, durante un discurso pronunciado en la ciudad de Melilla, al término de una visita oficial que también incluyó la ciudad de Ceuta.
Felipe VI afirmó que “España y Marruecos deben esforzarse siempre por construir y mantener buenas relaciones de vecindad”, subrayando que el futuro de las relaciones bilaterales debe basarse en intereses comunes, paz, seguridad, estabilidad y cooperación.
El Monarca Español añadió que alcanzar estos objetivos “requiere confianza y responsabilidad basadas en la buena fe”, expresando su convicción de que este enfoque es posible y deseable, e instando a ambas partes a comprometerse a consolidarlo.
Sin embargo, esta invitación llegó apenas un día después de que el rey español, durante su visita a la Ceuta, reafirmara lo que describió como la soberanía “innegociable” de España sobre ambas ciudades, considerándolas parte integral de España.
Esta postura contradice las históricas demandas de Marruecos de poner fin a la presencia española en los dos enclaves ocupados.
La visita suscitó objeciones en la sociedad civil marroquí, que la consideró un paso provocador con un mensaje político que trasciende el mero protocolo, y un intento de perpetuar una realidad colonial que Marruecos rechaza. Marruecos se mantiene firme en su exigencia de poner fin a esta presencia y restaurar su soberanía sobre Ceuta y Melilla.
La objeción marroquí se fundamenta en la naturaleza de la relación entre ambos países. Resulta difícil separar el llamamiento a la confianza y la buena vecindad de la necesidad de abordar cuestiones de sensibilidad histórica y soberana, especialmente cuando este llamamiento proviene de una ciudad cuyo estatus sigue siendo motivo de disputa entre Rabat y Madrid.
En su discurso en Melilla, Felipe VI también hizo un llamamiento a la preservación de la «unidad institucional» en España, subrayando la necesidad de superar las diferencias políticas relacionadas con la gestión de la crisis migratoria y de mantener un clima de convivencia civil en Ceuta y Melilla. Esta fue una clara referencia a los desacuerdos entre el gobierno central español y los partidos de la oposición respecto a las medidas adoptadas tras los sucesos de julio pasado.
Durante su visita a Melilla, el monarca español se reunió con el presidente de la ciudad, Juan José Imbroda, quien consideró la visita un hito significativo y pidió una actuación más decisiva y rápida para abordar la crisis migratoria.
La ciudad fue recibida calurosamente por el público, que ondeó banderas españolas.
Esta es la primera visita de Felipe VI a las ciudades ocupadas de Ceuta y Melilla desde su ascenso al trono en 2014.
La última visita de un monarca español a ambas ciudades fue en 2007, cuando el rey emérito Juan Carlos las visitó, una visita que provocó una crisis diplomática con Marruecos en aquel momento.
La visita se enmarca en el contexto de las relaciones marroquí-españolas, que en los últimos años han experimentado periodos de acercamiento y cooperación, especialmente en los ámbitos de la seguridad, la economía y la gestión migratoria. Si bien estas áreas revisten importancia estratégica para ambos países, no por ello se obvia la sensibilidad de las cuestiones relativas a la soberanía y la historia compartida.
La semana pasada, Su Majestad el Rey Mohammed VI subrayó la importancia de la alianza con España, al tiempo que reconoció los grandes retos a los que se enfrenta y recalcó su rechazo a cualquier intento de presión o chantaje.
La paradoja política más llamativa de esta visita reside en que el monarca español optó por pedir buena voluntad y confianza a la ciudad ocupada de Melilla, tras reafirmar la posición de España sobre las dos ciudades de Ceuta. Construir una alianza equilibrada con Marruecos exige considerar la sensibilidad de esta cuestión histórica y respetar las posiciones marroquíes en materia de soberanía e integridad territorial.












