Entre la versión inicial presentada por Estados Unidos, encargado de redactar el proyecto, y el texto revisado en el Consejo de Seguridad, la forma se suaviza, pero el fondo permanece. Washington ha aceptado flexibilizar el calendario militar y recuperar cierta terminología de Naciones Unidas para cerrar un consenso.
Sin embargo, la orientación doctrinal, la exclusividad del Plan de Autonomía bajo Soberanía Marroquí y el fin del dogma del referéndum, sigue grabada en piedra.
En los pasillos del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, el paso de la «versión cero» del proyecto de resolución de 2026 sobre el Sáhara, el documento inicial redactado por Estados Unidos, encargado de presentar el texto a la versión modificada, fruto de las negociaciones diplomáticas a puerta cerrada, constituye un ejemplo de manual de negociación internacional.
Una lectura comparada, párrafo por párrafo y artículo por artículo, permite observar cómo la diplomacia estadounidense ha suavizado la forma para blindar el fondo.
Ha aceptado ajustes de procedimiento para garantizar el consenso, pero ha preservado el giro estratégico en favor del plan de Autonomía Marroquí y la eliminación de toda referencia al referéndum, tanto en la denominación como en las funciones de la misión de Naciones Unidas sobre el terreno.
Aquí les presentamos los puntos más destacados y sin precedentes que incluye esta versión preliminar:
1. Eliminación oficial del “referéndum” (de MINURSO a MINUSO):
El documento establece explícitamente la extensión del mandato con un cambio en el nombre de la misión, eliminando la “r” de “referéndum”, para convertirla en la Misión de las Naciones Unidas en el Sáhara únicamente.
Esto significa, en la práctica, un certificado de defunción oficial para la narrativa del referéndum y su entierro a nivel internacional.
2. La Autonomía … la única opción y nada más:
El texto no se limita a elogiar la Iniciativa de la Autonomía bajo la Soberanía Marroquí, sino que la consagra como el marco práctico único y exclusivo para cualquier solución, con un llamado a las partes (especialmente al Polisario) a limitar todas sus respuestas e interacciones exclusivamente a este marco.
3. Condena al ataque de Esmara:
La versión preliminar pone los puntos sobre las íes con una condena explícita al ataque terrorista que apuntó a civiles en la ciudad de Esmara, enfatizando estrictamente la necesidad de detener cualquier acto hostil que obstaculice el proceso político.
4. Desmantelamiento de los campamentos y asedio al mando de Tinduf:
Obligación al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados de realizar un censo exhaustivo y preciso de la población de los campamentos de Tinduf dentro de un plazo no superior a 6 meses y sin ninguna interferencia o obstrucción, como preparación para soluciones duraderas y el fin del estado de refugio fabricado.
5. Fin de la leyenda del “representante legítimo y único”:
El punto político más peligroso: solicitud al Enviado Personal de la ONU de abrir canales de consulta con otros amplios espectros saharauis dentro de la región, en los campamentos y en la diáspora, lo que dinamita definitivamente el monopolio del Polisario sobre la representación de los saharauis y establece una fase de su exclusión del escenario político.
Si el Consejo de Seguridad aprobará esta resolución decisiva tal como está, podemos asegurar efectivamente, que el debate sobre el Sáhara Marroquí ha terminado y es ahora de planificar y avanzar hacia el autogobierno, pensando en organizar los asuntos de los residentes en términos de vivienda, empleos o trabajo y otros asuntos….












