El régimen argelino acaba de alcanzar un nuevo nivel de indecencia e inhumanidad
Al transformar el asesinato de tres ciudadanos marroquíes desarmados en la frontera en una supuesta hazaña militar, la maquinaria mediática de los “cabos” confirma su bancarrota moral.
Lo que la agencia de prensa oficial presenta con orgullo como una victoria heroica no es en realidad más que un acto premeditado de barbarie
Este macabro triunfalismo, lejos de ser una señal de poder, ilustra el declive de un Estado que se ha convertido en el hazmerreír del mundo, incapaz de comportarse con la nobleza que se espera de un vecino, sino que actúa con la crueldad de un “Estado Canalla
Ha sido el mismo ministerio de defensa argelino quien anunció que había disparado y matado a tres ciudadanos marroquíes en la región de Ghennama, ubicada en la wilaya de Béchar, durante una operación llevada a cabo el miércoles 28 de enero contra las redes de tráfico de drogas y contrabando
Según el comunicado oficial, publicado por la prensa argelina, las víctimas “intentaban aprovechar las condiciones meteorológicas desfavorables para llevar a cabo sus actividades delictivas
El departamento dirigido por el presidente Abdelmadjid Tebboune también dijo que un cuarto ciudadano marroquí fue detenido durante esta operación.
Esto permitió la incautación de 74 kilogramos de cannabis procesado, una escopeta, prismáticos, cuatro teléfonos móviles, así como varios otros objetos
El mismo comunicado demuestra la embarradura de la hazaña militar, contra un pequeño grupo de contrabandistas de poca monta
Es importante recordar que no es la primera vez que los marroquíes son asesinados por el ejército argelino
El último incidente de este tipo se remonta a agosto de 2023, cuando la marina argelina mató a dos marroquíes frente a Saïdia, eran dos turistas francomarroquí que navegaba en moto acuática
Este ridículo espectáculo, desplegando una armada contra unos simples contrabandistas, revela la obsesión patológica de los líderes argelinos con Marruecos
Mientras el sur de Argelia se ha convertido en un filtro para el tráfico de armas y drogas duras procedentes del Sahel, con el ejército haciendo la vista gorda, pero la más mínima interacción en la frontera marroquí se aprovecha para la propaganda de odio
Este doble rasero demuestra que el objetivo no es la seguridad fronteriza, sino el mantenimiento de un complejo de inferioridad que se remonta a la década de los años 60, cristalizado en la narrativa victimista del régimen
La ironía se agudiza aún más al comparar esta agresión con el trato que Marruecos dispensa a los ciudadanos argelinos. Mientras miles de “harragas” argelinos (migrantes irregulares) encuentran refugio, alimento y protección en suelo marroquí antes de recibir un trato legal y humano, el ejército argelino responde con fuego
Lamentablemente, este comportamiento criminal no es nada nuevo para una institución que, durante la “década oscura”, no dudó en masacrar a su propio pueblo
La oleada de comentarios de odio y coordinados que siguió al anuncio de esta tragedia revela una movilización premeditada por parte de los “portavoces electrónicos” del régimen.
Esto ya no es una simple reacción diplomática, sino una incitación al asesinato elevada a la categoría de política de Estado
Al celebrar así la muerte de inocentes, el régimen de los cabos da señales de su fin, hundiéndose en una bancarrota ética total
El mundo asiste ahora a un régimen que, incapaz de ofrecer un futuro a su pueblo, intenta enmascarar su colapso con un odio visceral hacia su vecino marroquí













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