Marruecos planea convertirse en el primer país de África en depender casi por completo de la desalinización de agua de mar para producir gran parte de su agua potable y de riego en las zonas costeras para 2030
Este enfoque no dejará a Marruecos a merced de las fluctuaciones climáticas, sino que lo convertirá en un líder mundial en la gestión sostenible de los recursos hídricos en regiones áridas.
Marruecos del futuro se construye hoy sobre bases sólidas, la más importante de las cuales es la seguridad hídrica
El avance hacia la desalinización de agua de mar no es solo un proyecto técnico, sino una decisión estratégica soberana para liberarse definitivamente de la dependencia de las fluctuaciones de las precipitaciones
Gracias a la sabia visión Real, Marruecos ha decidido transformar sus costas en fuentes de vida, con el objetivo de ser la potencia líder en África en este campo para 2030
Esta transformación significa que la agricultura costera, que constituye la columna vertebral de la economía nacional, garantizará su sostenibilidad y desarrollo sin el temor a los años de sequía del pasado. Más importante aún, esta tecnología que estamos implementando convertirá a Marruecos en un referente mundial en gestión del agua, fortaleciendo así su posición como potencia regional que gestiona sus recursos de forma inteligente y con visión de futuro
Actualmente, y esto no es muy conocido, Marruecos utiliza la tecnología de ósmosis inversa, uno de los métodos más avanzados del mundo
Sin embargo, la verdadera innovación marroquí reside en conectar estas plantas a fuentes de energía renovables (eólica y solar). Esto significa que tratamos el agua utilizando energía 100% limpia
Esta combinación reduce significativamente los costes de producción y convierte al modelo marroquí en el más exitoso a nivel mundial en términos de viabilidad económica y ambiental













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