A intervalos regulares, algunas voces en España, a menudo de círculos militares retirados, de la oposición política o de segmentos mediáticos hostiles o amantes de las lógicas de tensión, reviven la idea de una amenaza Marroquí latente
Esta retórica se alimenta hoy de un nuevo argumento: la alianza, real o supuesta, de Marruecos con Estados Unidos e Israel, presentada como un factor de inseguridad para España
La entrevista concedida por un general retirado, un tal Miguel Ángel Ballesteros, a un sitio electrónico (El Periódico) ilustra esta tendencia. Aunque el intercambio se centró principalmente en cuestiones globales de seguridad europea, la redacción optó por destacar la cuestión de las alianzas de Marruecos, sugiriendo que esta cooperación estratégica constituiría un riesgo para España
Esta elección editorial no es trivial: participa en una dramatización específica, que aísla a Marruecos del contexto regional e ignora la realidad de las relaciones bilaterales actuales
El mejor momento histórico
Esta visión entra en directa contradicción con los hechos. Las relaciones entre Rabat y Madrid han alcanzado un nivel sin precedentes. Estas relaciones atraviesan actualmente su “mejor momento histórico”, afirmó el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, al margen de la 13a Reunión de Alto Nivel Marruecos-España. Entre los dos países se establece ahora una asociación estratégica, basada en una estrecha cooperación en ámbitos esenciales: lucha contra el terrorismo, gestión de los flujos migratorios, seguridad marítima, tráfico de drogas, intercambios económicos y energéticos
Es difícil justificar, en este contexto, presentar a Marruecos como una amenaza inminente, cuando es un socio activo de España
Más aún, Marruecos se abstie cuidadosamente de cualquier reclamación oficial, ni en las reuniones bilaterales ni ante las instancias internacionales. Esta moderación contrasta con la persistencia, en el lado español, de discursos públicos que evocan “reivindicaciones marroquíes” sin que ningún acto diplomático las respalde
La pregunta merece entonces ser planteada sin rodeos: ¿quien contribuye realmente al aumento de las tensiones? ¿Marruecos, que multiplica los gestos de cooperación y evita a los temas sensibles, o aquellos que, mediante repetidas declaraciones públicas, señalan al vecino como una amenaza potencial?
Algunas afirmaciones transmitidas en España, en particular la idea de que Marruecos tiene ambiciones en las Islas Canarias, son pura especulación. Ninguna declaración oficial marroquí, en ningún momento, ha apoyado tal hipótesis. Estas narrativas a menudo tienen su origen en círculos de terceros, en particular el polisario, cuyas advertencias contra un Marruecos expansionista no se basan en ningún elemento fáctico creíble
Un miedo mantenido más que un riesgo real
En realidad, esta insistencia parece responder más a la lógica interna española -debates políticos, herencias históricas no digeridas, reflejos institucionales- que a un análisis racional del comportamiento marroquí. A fuerza de agitar una amenaza inexistente, estos discursos debilitan paradójicamente una relación bilateral que funciona
Las relaciones entre Marruecos y España siguen siendo, por naturaleza, complejas, sensibles y estructuralmente frágiles. Esta fragilidad impone una responsabilidad especial a los actores públicos. Sin embargo, los discursos alarmistas de algunas Cassandras españolas, militares jubilados, periodistas en busca de resonancia mediática o miembros de la oposición, ya sea el Partido Popular o Vox, contribuyen a debilitar innecesariamente un equilibrio pacientemente construido.
Estas declaraciones, poco fundamentadas, se hacen en detrimento del buen entendimiento y de la buena vecindad.
España está poco presente en los medios de comunicación marroquíes y, siendo las cosas como son, esto no es necesariamente una mala noticia. Imaginemos por un momento que las voces marroquíes lanzan, con la misma insistencia, una campaña pública contra España. No faltan los motivos. La consecuencia inmediata sería un levantamiento de protestas y un aumento de las tensiones, reduciendo a nada años de esfuerzos diplomáticos y cooperación pragmática
Si bien algunos militares jubilados tienen la intención de enviar mensajes al gobierno socialista de Pedro Sánchez, existen canales adecuados para hacerlo, más discretos y responsables, y que no exponen la relación bilateral a tensiones públicas innecesarias
La cooperación marroquí-española se basa hoy en intereses estratégicos convergentes y en un pragmatismo asumido. Presentar una alianza o asociación de Marruecos con otros Estados como un factor de peligro es una construcción de la mente ansiosa.
En un entorno regional inestable, la exageración de amenazas imaginarias constituye, en sí misma, un factor de inseguridad.
Por Ali Achour













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