Massad Boulos, asesor especial del presidente Donald Trump para los asuntos árabes y de Oriente Medio, se prepara para emprender una gira por el Magreb, que incluye una etapa central en Marruecos, como parte de un renovado esfuerzo diplomático de Estados Unidos en el norte de África y el Sahel.
Según fuentes diplomáticas de alto nivel, que han solicitado el anonimato, esta visita tiene una importancia particular en el proyecto de redespliegue estadounidense hacia una doctrina de cooperación basada en el intercambio económico y la resolución de conflictos, en clara ruptura con los enfoques anteriores. La elección de Marruecos como punto de anclaje demuestra la voluntad de comprometer a socios considerados pivotes en los equilibrios regionales.
La administración Trump desea, a través de esta misión, sentar los primeros hitos de una acción estructurante en el Magreb centrándose en restablecer canales de diálogo tanto bilaterales como multilaterales, especialmente en Libia y Sudán, donde la inestabilidad persiste a pesar de las múltiples mediaciones emprendidas en los últimos años.
Un diplomático experimentado frente a terrenos complejos
Como recordatorio, el Sr. Boulos aprovechó una entrevista con los medios de comunicación en abril para eliminar cualquier ambigüedad sobre la actitud estadounidense hacia la cuestión del Sahara. “La posición estadounidense es clara e inequívoca. Esta posición la hemos expresado en repetidas ocasiones de forma clara, al igual que el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio. Esta es la misma posición expresada por el presidente Donald Trump al rey Mohammed VI sobre el pleno reconocimiento por parte de Estados Unidos de la soberanía de Marruecos sobre el Sahara y el apoyo estadounidense al plan de autonomía presentado por Marruecos como solución a esta disputa”, afirmó.
“Esta cuestión no sufre de ninguna ambigüedad y cualquier otra información transmitida es una cuestión de simples aproximaciones erróneas e infundadas”, insistió, antes de reiterar que “la posición oficial es que Estados Unidos reafirma y reconoce la soberanía de Marruecos sobre el Sahara y la proclamación del presidente Trump en 2020 es inequívoca”.
“Ninguna declaración debe ser explotada fuera de su contexto o reinterpretada fuera de este contexto claro”, advirtió el Sr. Boulos, quien concluyó en estos términos: “Como afirmó el Secretario de Estado Marco Rubio, apoyamos plenamente la propuesta marroquí de autonomía, que es seria, creíble y realista como una solución justa y definitiva a este conflicto”.
Marruecos en el corazón de la reorientación estadounidense
La gira de Boulos se hace eco de una reunión celebrada en la Casa Blanca con cinco jefes de Estado africanos, durante la cual Donald Trump habría expresado, según una fuente cercana al caso, “la clara voluntad de que Estados Unidos emprenda una política de paz activa en Sudán y Libia”. Esta declaraciones, celebrada en un círculo reducido, marca un cambio en la postura estadounidense, más orientada a la arquitectura política de los países del norte de África que a sus simples salidas económicas.
Marruecos, cuya posición diplomática se ha fortalecido en los últimos años, es percibido en Washington como un socio capaz de apoyar los inicios de un diálogo regional. Esta confianza se explica en particular por la densidad de los intercambios de seguridad entre Estados Unidos y Marroquíes y por el activismo de Rabat en foros multilaterales como la Unión Africana (UA) o la Organización de Cooperación Islámica (OCI)













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