Por: Ali Achour
“La Defensa refuerza su presencia en Melilla ante las tensiones con Marruecos y advierte: ‘Las fuerzas armadas están listas’”. El artículo de Ok Diario sugiere que hay una “tensión” entre Marruecos y España sobre Sebta y Melilla, “en un contexto de creciente preocupación por la rápida modernización militar de Marruecos”
El medio señala, sin embargo, en conclusión, que “actualmente, las relaciones diplomáticas entre Madrid y Rabat son relativamente estables”, y añade: “Sin embargo, a pesar de estas relaciones positivas, España sigue atenta a la evolución de la situación en el norte de África”
En un artículo anterior, en estas columnas, se han mencionado, sobre el mismo tema, los comentarios alarmistas de ciertos círculos en España
El artículo de OK Diario participa en la misma línea. Este aumento cíclico de la fiebre se produce cuando, en un contexto de tensión entre España y Estados Unidos, los miembros del Congreso estadounidense cuestionan la españolidad de Sebta y Melilla
En este contexto, la publicación del Boletín IEEE nº 13, un extenso informe de más de 260 páginas elaborado bajo los auspicios del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), think tank adscrito al Ministerio de Defensa español, merece una atención especial. No solo por la magnitud excepcional del trabajo dedicado a Sebta y Melilla, sino sobre todo por lo que revela de una evolución más profunda de la visión, dentro de ciertos círculos militares españoles, sobre Marruecos y sobre el equilibrio geopolítico del estrecho
Este documento colectivo, elaborado por altos funcionarios, expertos del CESEDEN, académicos especializados en relaciones internacionales y analistas de cuestiones magrebíes, rompe con una forma de prudencia semántica observada durante mucho tiempo en los discursos institucionales españoles. Bajo nuevos conceptos, esboza una lectura segura de las relaciones con Marruecos, donde las dinámicas económicas, migratorias y diplomáticas se interpretan progresivamente como instrumentos de presión estratégica
Aunque las relaciones oficiales entre Madrid y Rabat se encuentren en una fase calificada de “nueva etapa” de cooperación, el documento militar señala a Marruecos como fuente de estos desafíos. Menciona en particular las “ambiciones territoriales marroquíes” y la importancia estratégica de los puertos de Sebta y Melilla, que sufren la competencia y la presión de los proyectos portuarios marroquíes
Ante estas observaciones, el informe recomienda
• Un fortalecimiento de la presencia militar y de las capacidades de defensa en ambas ciudades.
• Una modernización de las infraestructuras portuarias para garantizar su viabilidad
• Mayor vigilancia sobre el control marítimo y la soberanía española
En resumen, se trata de una advertencia interna del ejército que pide al gobierno que no baje la guardia a pesar de la aparente calma diplomática, destacando que la vulnerabilidad de Sebta y Melilla sigue siendo un punto estratégico crítico para España
Este deslizamiento merece ser analizado con seriedad, precisamente porque no es un debate mediático ordinario
Cuando un organismo vinculado al aparato de defensa español dedica un libro entero a la “vulnerabilidad” de Sebta y Melilla frente a las transformaciones regionales en curso, en particular el desarrollo de las infraestructuras marroquíes y la recomposición de los flujos comerciales mediterráneos, ya no se trata simplemente de un ejercicio académico, sino de un reflejo de una preocupación institucional emergente
Sin embargo, responder a esta lectura con emoción o tensión sería un error. Marruecos no tiene ningún interés en entrar en una lógica de dramatización recíproca. Su trayectoria actual se basa en una afirmación tranquila de sus intereses, en una modernización asumida de sus capacidades económicas y logísticas, y en una diplomacia lo suficientemente segura de sí misma como para no percibir cada debate doctrinal extranjero como una amenaza existencial
Por lo tanto, es con serenidad, pero también con lucidez, que conviene examinar los supuestos, las preocupaciones y, a veces, las contradicciones que atraviesan esta relación
La noción de “zona gris” y sus límites
El documento forma parte de una lectura ahora clásica de las relaciones contemporáneas, marcada por la noción de “amenazas híbridas” y “zona gris”. Esta cuadrícula de lectura, si bien tiene el mérito de integrar la complejidad de las interacciones modernas, tiende sin embargo a proyectar una intencionalidad estratégica donde primero hay que reconocer las elecciones soberanas
Las herramientas de la zona gris consisten en sustituir las armas por palancas no militares: presiones económicas, ciberataques, desinformación, instrumentalización de las poblaciones, “Lawfare” (disputa de tratados o fronteras)
A diferencia de una guerra clásica que busca una victoria rápida, la estrategia de la zona gris es una guerra de desgaste. Su objetivo es debilitar gradualmente la resiliencia, la economía y la voluntad política del oponente. El objetivo es obtener concesiones territoriales o políticas mediante el agotamiento del otro bando
En el caso de los enclaves españoles, los expertos militares hablan de zona gris porque el desafío no es una invasión, sino una sucesión de eventos
• El cierre unilateral de la aduana comercial.
• Fomento o laissez-faire durante crisis migratorias masivas
• Repetidas reivindicaciones territoriales
Cada uno de estos actos, tomados de forma aislada, no justifica una guerra, pero su acumulación crea una situación que obliga al Estado objetivo a preocuparse por su seguridad. La solución recomendada radica en la “resiliencia global”: reforzar la ciberseguridad, diversificar la economía y mantener una fuerte cohesión social
En Marruecos, la asimilación de las políticas públicas, ya sean migratorias, comerciales o de infraestructura, a los instrumentos de presión es una interpretación cuestionable
El Reino no actúa ni en ambigüedad ni encubrimiento: desarrolla su territorio, moderniza sus infraestructuras portuarias y ajusta sus dispositivos fronterizos en función de sus intereses nacionales legítimos
En este sentido, evocar una “asfixia económica” de los enclaves españoles equivale, en el hueco, a reconocer que la viabilidad de las dos ciudades depende en gran medida del interior
La creciente competitividad de los puertos de Tanger Med y del futuro Nador West Med representa un serio desafío. Sin embargo, esta realidad no es el producto de una estrategia hostil, sino el de un esfuerzo sostenido de inversión y planificación
Del mismo modo, la cuestión migratoria no puede reducirse a una palanca política. Marruecos ha sido, durante años, un actor central y responsable de la gestión de los flujos migratorios, en estrecha cooperación con sus socios europeos. Los episodios de tensión, reales pero puntuales, deben situarse en un contexto más amplio en el que Rabat asume una carga, material y moral, desproporcionada con respecto a sus medios
Sería inexacto -y poco acorde con el espíritu de asociación- verlo como una instrumentalización sistemática
Por último, la evocación de un supuesto imaginario del “Gran Marruecos” es más un registro especulativo que un análisis fundado
La diplomacia marroquí, constante en sus principios, favorece la estabilidad regional, el respeto del derecho internacional y la resolución pacífica de las controversias. No se inscribe en una lógica de revisionismo territorial, sino en un enfoque de consolidación de su soberanía reconocida
En este contexto, algunas manifestaciones recientes de postura militar merecen ser interpretadas con compostura y discernimiento. Así, la celebración de ejercicios aéreos españoles en Sebta, que movilizan aviones de combate y medios avanzados de defensa aérea, forma parte oficialmente de una lógica de preparación operativa y coordinación conjunta. Sería excesivo verlo como una escalada deliberada; pero sería igualmente reductor considerarlos totalmente neutrales. Este tipo de exhibición de fuerzas refleja sobre todo un deseo de tranquilidad interna y de señal estratégica, más orientada a la consolidación de una postura defensiva que a la designación de un oponente explícito
Desde el punto de vista marroquí, estos cambios no pueden alterar una línea de conducta basada en la moderación y la constancia
El Reino observa estas dinámicas con la distancia que impone su propia trayectoria de estabilidad y modernización. Donde algunos perciben relaciones de poder, Rabat favorece una lectura en términos de equilibrios a preservar. El aumento de las capacidades militares, en ambos lados, solo tiene sentido si sigue siendo enmarcada por una clara voluntad política: la de no ceder a la lógica de sospecha recíproca
En definitiva, estos ejercicios ilustran un recordatorio de los reflejos estratégicos clásicos de los Estados. Confirman que la verdadera seguridad en este espacio no puede garantizarse únicamente por la demostración de poder, sino por la consolidación de un clima de confianza, pacientemente construido y lúcidamente mantenido
Soberanía y enfoque integral
El informe destaca un “enfoque integral” de la seguridad, movilizando todas las palancas del Estado más allá de la única herramienta militar.
En el contexto de los informes del IEEE y de la doctrina de defensa española, el enfoque integral considera que la mejor defensa de un territorio es su prosperidad y estabilidad social. El Estado debe invertir en infraestructuras civiles, salud y educación para que los ciudadanos se sientan plenamente integrados y protegidos, con el objetivo de promover una sociedad “resiliente
El informe aboga por una mayor participación de la OTAN y la Unión Europea en el reconocimiento de estas fronteras como límites exteriores de Europa.
Nota un desfase entre la superioridad militar tecnológica de España y las vulnerabilidades sociales y económicas de ambos enclaves
A este respecto, cabe destacar una convergencia implícita con la doctrina marroquí, que desde hace varios años se basa en una visión holística de la soberanía
Marruecos ha elegido precisamente la inversión económica, el desarrollo social y la integración territorial como pilares de su estabilidad
La modernización de las regiones del norte, el desarrollo de las infraestructuras logísticas y el fortalecimiento de la cohesión social dan testimonio de este enfoque sistémico. En este sentido, la resiliencia mencionada en el informe español no es un objetivo unilateral: constituye un horizonte compartido
Sin embargo, la cuestión de la europeización de Sebta y Melilla requiere una observación de fondo. Para los autores del think tank, el enfoque integral implica hacer entender a Bruselas que Sebta y Melilla no son solo fronteras españolas, sino fronteras exteriores de la Unión Europea
Madrid ha sabido, en otras ocasiones, tanto en sus relaciones con Marruecos como con otros Estados del sur del Mediterráneo, transformar hábilmente un “problema bilateral” en un “problema europeo”. Si España desea inscribir estos territorios en una lógica europea, esto no puede eludir la dimensión geográfica, histórica y humana de su entorno inmediato. La vecindad no es un parámetro accesorio, sino un dato estructurante
También es significativo que el informe subraye las vulnerabilidades económicas y sociales de los enclaves. Este reconocimiento invita a una reflexión más amplia: la seguridad sostenible no puede garantizarse únicamente mediante dispositivos defensivos. Se basa sobre todo en la viabilidad económica y la integración regional. Marruecos, por su estabilidad y dinamismo, constituye a este respecto un socio natural, no un factor de riesgo
Narrativas y diplomacia pública
El documento analiza cómo la “desinformación” y las reivindicaciones históricas se utilizan en los foros internacionales para cuestionar la legitimidad española en estos territorios. Los expertos del think tank recomiendan una “diplomacia pública” más proactiva para contrarrestar estas narrativas
En el boletín del IEEE, la “desinformación” no solo se refiere a noticias falsas (fake news), sino a una estrategia organizada de guerra informativa
Es cierto que las cuestiones de soberanía también forman parte de un discurso en el que la historia, el derecho y la percepción desempeñan un papel decisivo. Sin embargo, calificar de “desinformación” cualquier lectura alternativa de la realidad equivale a cerrar el debate en lugar de iluminarlo
Los autores identifican varios procesos destinados a cuestionar la legitimidad de España sobre Sebta y Melilla: uso de la narrativa de la descolonización, uso sistemático de nombres alternativos o mapas modificados en los medios de comunicación o libros de texto, desvío de hechos históricos, explotación de las redes sociales
Para los autores, el objetivo de esta desinformación es sembrar la “duda estratégica”. Si una parte de la opinión internacional comienza a percibir estos territorios como “contenciosos”, la estrategia de la zona gris ha ganado: España se encuentra aislada diplomáticamente para defender lo que considera sus fronteras nacionales
Septem > Septa > Sebta > Ceuta
La cuestión de Sebta y Melilla, sin estar inscrita en el orden del día de las instancias de descolonización de las Naciones Unidas, sigue siendo un tema de sensibilidad histórica y política. Marruecos, fiel a su tradición diplomática, no lo convierte en un punto de confrontación permanente. Pero no renuncia a recordar, con constancia y serenidad, los elementos que fundan su posición
A este respecto, cabe destacar que si el Reino quisiera internacionalizar aún más esta cuestión, tendría los enlaces necesarios para hacerlo. La inclusión de la cuestión en el orden del día de las organizaciones regionales, o incluso en la Cuarta Comisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, no es un ejercicio fuera del alcance para un país con una densa red diplomática y un reconocido capital de credibilidad. El hecho de que Rabat no haya tomado este camino demuestra claramente una elección estratégica deliberada: privilegiar la estabilidad y la cooperación sobre la superación diplomática
En cuanto a las acusaciones de manipulación cartográfica o reescritura histórica, deben abordarse con medida. Presentar el nombre Sebta como una alteración es atrevido. Sin embargo, las lenguas viven de exónimos: los españoles hablan de Nueva York, Costa de Marfil, Alhucemas o Alcazarquivir sin que nadie lo vea como una empresa de revisionismo. Por lo tanto, sería singular que lo que en todos los demás lugares es un uso lingüístico ordinario se convirtiera de repente, cuando se trata de Sebta, en una maniobra política. Recordemos que el nombre de la ciudad, en la época romana, era, en latín, Septem Fratres, abreviado como Septem, o Septa en el Bajo Imperio, transcrito en árabe: Sebta (‘p’ no existente en árabe), que más tarde se convirtió en Ceuta en castellano
Por lo tanto, es permiso preguntarse de qué lado está la reescritura o la manipulación: en Marruecos, donde se le da a la ciudad su nombre histórico auténtico, o entre quienes presentan juicios por reescritura mientras sustituyen su nombre en árabe antiguo por otro nombre
A este ritmo, los expertos del IIIE pueden no tardar en detectar objetivos ocultos detrás de los nombres como “Ichbiliya”, “Khouzirate” o “Gharnata”…













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