El Atlantic Council es un think tank estadounidense en el campo de los asuntos internacionales, a favor del atlantismo, fundado en 1961. Administra diez centros regionales y programas funcionales relacionados con la seguridad internacional y la prosperidad económica mundial. Tiene su sede en Washington D. C. Es miembro de la Asociación del Tratado Atlántico. Se financia mediante donaciones, principalmente de gobiernos y empresas.
El Atlantic Council, subraya en un análisis, lo que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (UNSC) aprobó, a finales de octubre, una resolución descrita como “un cambio histórico que consagra la propuesta Marroquí de 2007”, que coloca a los territorios saharianos bajo Soberanía Nacional y cierra medio siglo de rivalidades regionales entre Rabat y Argel.
El análisis enfatiza que esta decisión marca, en sus propias palabras, “una clara ruptura con el equilibrio inmóvil buscado durante décadas por la comunidad internacional”, y que sienta las bases de un acuerdo duradero para las poblaciones saharaui que se mantienen, durante cincuenta años, en un callejón sin salida nacido de la confrontación marroquí-argelina.
El estudio recuerda que esta votación decisiva se produjo en vísperas de la conmemoración de la Marcha Verde de 1975, descrita como “una movilización pacífica de trescientas cincuenta mil personas que allanó el camino para la salida de la administración española”. En ese momento crucial, Marruecos había reafirmado sus derechos históricos, mientras que el Frente Polisario proclamaba una entidad separatista y reclamaba la independencia total.
El enfrentamiento armado que siguió, suspendido por el alto el fuego de 1991, dejó la región dividida en torno a una imponente muralla defensiva y un proceso diplomático estático, sin avances notables durante varias décadas.
Según el análisis, “el Sáhara Occidental ha sido uno de los expedientes de descolonización más difíciles de la ONU desde 1963”.
La reciente resolución ahora descarta los dos esquemas considerados anteriormente: ni la división territorial ni el referéndum aparecen como vías plausibles.
El Consejo Atlántico subraya que el texto de la ONU destaca “el desarrollo de una verdadera Autonomía dentro de la Unidad Nacional Marroquí” y precisa que expresa “apoyo total al secretario general y a su enviado personal para llevar a cabo discusiones basadas en la propuesta de Autonomía”, invitando a las partes a participar “sin condiciones previas”. El estudio afirma que las antiguas propuestas de la Misión de las Naciones Unidas en el Sahara (Minurso) se habían vuelto “sin relevancia e impracticables frente a la complejidad demográfica” y que cualquier delimitación artificial solo “amplificaría los legados fronterizos del pasado”. También precisa que el referéndum sería “casi imposible de organizar”, ya que las poblaciones Hassanies han circulado, desde el siglo XIV, entre el norte de Marruecos, Mauritania, Malí y Argelia, mientras que durante los últimos cincuenta años se han producido movimientos masivos entre las zonas administradas por Marruecos y los campos de Tindouf.
El Frente Polisario rechazó esta resolución, declarando que “viola el estatus de descolonización del territorio y compromete la paz al apoyar la propuesta Marroquí”. Sin embargo, el estudio estima que Marruecos se encuentra ahora en “un momento cercano al impulso de 1975, impulsado por una sucesión de éxitos diplomáticos que conducen decididamente a un acuerdo duradero”.
Redispliegue internacional, papel estadounidense y apoyo regional ampliado
Según el análisis, la ONU “solo está recuperando realidades ya bien establecidas”, el auge del apoyo internacional a Marruecos realmente tomó forma en 2020 cuando la administración del presidente Donald Trump reconoció la Soberanía de Rabat sobre el Sahara, afirmando que esta cuestión solo podía resolverse dentro de este marco. Poco después, Francia y España -antiguas potencias coloniales que originaron los trazados fronterizos que generaron parte del litigio- habrían optado por apoyar claramente a Rabat, a los que se unieron el Reino Unido, Bélgica, Israel y varios Estados árabes, africanos y latinoamericanos que, según el texto, abrieron representaciones diplomáticas o emprendido importantes proyectos de inversión en las provincias saharianas.
La actual administración Trump adopta, según el estudio, una actitud “más decidida”, creyendo que este asunto podría ser “un éxito político accesible”.
El texto informa que Washington advirtió al enviado personal del Secretario General para el Sáhara, Staffan de Mistura, que “la única vía posible era la Soberanía de Marruecos”, lo que coincidió con una reducción de la financiación estadounidense en la ONU, acentuando el debilitamiento de Minurso. Según el Consejo Atlántico, la misión, “ahora obsoleta y debilitada”, no habría tenido más remedio que “seguir el movimiento para sobrevivir”.
El estudio también revela que Estados Unidos está llevando a cabo sus propios esfuerzos de mediación. Massad Boulos, asesor principal para África, habría llevado a cabo “varias negociaciones bilaterales intensivas con los líderes norteafricanos” durante el verano, repitiendo el apoyo de Washington a la soberanía de Marruecos e incluso anunciando la próxima apertura de un consulado estadounidense en Dakhla. Steve Witkoff, enviado por la paz, habría afirmado en una entrevista televisiva que un acuerdo entre Marruecos y Argelia podría ser “inminente”.
La entrevista, realizada en presencia de Jared Kushner -descrito como “un ardiente defensor de Rabat” y artífice de la normalización entre Marruecos e Israel- sería testigo, según el análisis, de una “dirección estadounidense más decidida para promover la paz en el norte de África”. El texto añade que Estados Unidos “sostuvo la pluma” para redactar la resolución y que una versión preliminar divulgada esta semana presentaba “un tono mucho más afirmativo a favor de Marruecos”, con una posible reducción del mandato de la Minurso a tres meses.
El estudio también destaca el papel discreto pero decisivo de los Emiratos Árabes Unidos. Informa que el país habría movilizado “toda su capacidad diplomática”, en particular a través de llamamientos a los miembros permanentes del Consejo, incluidos Francia y Rusia, para apoyar el proyecto estadounidense.
Señala que el presidente Mohamed Ben Zayed mantiene un vínculo personal con esta región, habiendo pasado sus años de formación en la Real Academia de Marruecos y habiendo sido, según sus propias palabras, “uno de los participantes más jóvenes en la Marcha Verde de 1975”. Los Emiratos habrían comprometido recientemente treinta mil millones de dólares en inversiones en Marruecos y fueron, en 2020, el primer estado árabe en abrir un consulado en Laâyoune.
Condiciones de implementación, proyectos estructurantes y señales políticas recientes
El estudio subraya que el principal reto radica ahora en la capacidad de Marruecos para desplegar concretamente su proyecto de Autonomía. Rabat habría emprendido logros calificados de “estratégicos”, en particular el proyecto atlántico de Su Majestad el Rey Mohammed VI, descrito como “una vasta empresa destinada a conectar económicamente el Sahara con los países sahelianos sin salida al mar”. El puerto atlántico de Dakhla, valorado en 1.200 millones de dólares, podría “procesar treinta y cinco millones de toneladas de mercancías a partir de 2028”. También se estarían llevando a cabo varios proyectos en el ámbito del turismo de aventura y del turismo de negocios.
El estudio especifica que Marruecos deberá, en un plazo de doce meses, presentar un programa completo de regionalización avanzada que describa las estructuras de gobernanza local, la distribución de las responsabilidades económicas y las modalidades de representación elegida. Señala que estos avances implicarán revisiones constitucionales en Marruecos y un referéndum nacional, pero sobre todo “la aceptación, por parte del Frente Polisario, de participar en las negociaciones bajo el emblema del reino”, lo que sigue siendo una gran dificultad dado su rechazo a la resolución.
Al mismo tiempo, el estudio se refiere a señales diplomáticas consideradas alentadoras.
El soberano Marroquí realizó recientemente una visita oficial a los Emiratos Árabes Unidos.
También destaca un apaciguamiento entre Argel y París, ilustrado por el indulto concedido al escritor Boualem Sansal, presentado como “un destacado defensor de la integridad territorial de Marruecos”.
En su discurso tras la votación, Su Majestad el Rey Mohammed VI declaró que no quería “no tener ni ganador ni perdedor ”, invitando a “a su hermano, el presidente argelino [Abdelmadjid Tebboune] a devolver la vida a la Unión del Magreb”. Según el estudio, estos elementos podrían confirmar la previsión de Steve Witkoff anunciando “la posibilidad de un acuerdo entre Marruecos y Argelia en un plazo de sesenta días”.
El análisis concluye que la resolución del Consejo de Seguridad constituye “un paso esencial que consagra la opción más creíble y realista para poner fin a medio siglo de sufrimiento de la poblaciones saharaui”.
Sin embargo, recuerda que la construcción de una verdadera Autonomía requerirá un trabajo exhaustivo sobre la gobernanza local, la gestión de los recursos y la promoción de las tradiciones culturales, antes de poder imaginar, según la expresión utilizada, “*una segunda Marcha Verde Pacífica











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