El fulgurante ascenso de Marruecos en la escena internacional del fútbol” se confirma, dijo el New York Times, en un gran informe publicado el 22 de diciembre. “El Rieno de Marruecos ya no oculta sus ambiciones: quiere convertirse en una “referencia mundial del balón redondo”. En vísperas de su co-organización de la Copa del Mundo 2030 con España y Portugal, el país está desplegando una serie de iniciativas para establecer su dominio en el continente africano”, se mencionó.
“Este éxito se basa en una estrategia meticulosamente elaborada. Marruecos ha captado que el fútbol va mucho más allá de un simple juego. Constituye una palanca estratégica para el “desarrollo económico y diplomático”.
A través de inversiones masivas en infraestructuras deportivas, una formación específica de jóvenes talentos y la organización de eventos a gran escala, el país atrae a los inversores extranjeros, estimula su turismo y refuerza su imagen internacional. Bajo la dirección de Fouzi Lekjaa, presidente de la Real Federación Marroquí de Fútbol, el gobierno ha puesto en marcha un “ambicioso plan” para impulsar al país a la cima del fútbol mundial. Los resultados están ahí: están surgiendo nuevas academias, los estadios ahora cumplen con las normas internacionales y los equipos nacionales registran éxitos históricos”, según el informe muy documentado.
Una red de influencia en África
Marruecos no solo brilla en el campo nacional, sino que también se ha establecido como un actor clave en la Confederación Africana de Fútbol (CAF). Al forjar alianzas con otras naciones del continente, invertir en proyectos comunes y apoyar iniciativas de desarrollo, el reino teje una sólida red de influencia. “La decisión de instalar la primera sede permanente de la FIFA en África en Marrakech”, dice el New York Times, es un ejemplo llamativo del reconocimiento internacional de Marruecos y su papel motor en la evolución del fútbol africano.
Megaproyectos sin precedentes
“A las afueras de Casablanca, la ciudad portuaria y económica de Marruecos, se está construyendo un nuevo estadio: el Gran Estadio Hassan II, cuya capacidad prevista es de 115.000 asientos, lo que lo convierte en el estadio de fútbol más grande del mundo y un símbolo del creciente estatus de Marruecos como potencia emergente en el fútbol mundial. Muchos en el país no han perdido la esperanza de que este estadio acoja la final del torneo. Otra etapa importante de este proyecto de desarrollo se refiere al futuro del fútbol en Marruecos: antes de la Copa del Mundo de 2030, el país organizará las próximas cinco ediciones de la Copa del Mundo Femenina Sub-17, cada año a partir de 2025. En abril, la capital Rabat también acogerá la próxima Cumbre Mundial de Fútbol, que reunirá a líderes y expertos de la industria”, según la misma fuente.
Marruecos, aunque geográficamente en la periferia de África (a ocho millas de mar de España), se ha convertido en un verdadero centro neurálgico para el fútbol continental. Esta posición se ha visto reforzada por el anuncio de la apertura de la primera sede permanente de la FIFA en África, en Marrakech, y el establecimiento de oficinas regionales en África, especialmente en Senegal y Ruanda. Este avance sigue de cerca el anuncio del Ministerio de Turismo de Marruecos de que el país supera a Egipto como el destino turístico más visitado del Magreb. El ministerio prevé que el fútbol estimulará el interés y el crecimiento económico, con un objetivo de 17 millones de turistas para 2026 y 26 millones para 2030.
La terquedad paga
Antes de ganar la organización de la Copa del Mundo 2030, Marruecos había intentado cinco veces sin éxito obtener el honor de acoger la competición, desde 1994. Solo después de un cambio estratégico pudo reposicionarse, centrándose en el fútbol como prioridad política y realizando inversiones sustanciales en su infraestructura deportiva.
“Gracias a una inversión de 80 millones de euros en infraestructuras deportivas y a un posicionamiento estratégico en el continente, Marruecos ha visto cómo se materializan sus ambiciones futbolísticas, al igual que sus actuaciones internacionales. Después de llegar a las semifinales de la Copa del Mundo de 2022, el país parece estar a punto de establecerse como líder mundial en fútbol, apoyado por una diáspora talentosa e infraestructuras de vanguardia, como la academia de fútbol de 65 millones de dólares dedicada al rey Mohammed VI, cuyas instalaciones se consideran entre las mejores del mundo”, según el prestigioso periódico estadounidense.
“En 2022, Marruecos se convierte en la primera nación africana o árabe en llegar a las semifinales de la Copa del Mundo. Fue ampliamente aclamada como una de las grandes historias de la edición, capturando la imaginación mucho más allá del continente, pero esta hazaña no fue el resultado del azar (…) El verano pasado, se firmó un acuerdo con la federación de fútbol y socios privados para crear, según un comunicado emitido por la OCP y el gobierno, un fondo nacional de formación dedicado a la profesionalización de los centros de formación y la promoción de los jóvenes talentos”, se informó.
En esta perspectiva, “Marruecos tiene la intención de demostrar al resto del mundo lo que es capaz de hacer, utilizando el fútbol no solo como instrumento diplomático, sino también como vector de crecimiento y afirmación de su poder regional e internacional. Lejos de conformarse con su papel de simple espectador en la escena mundial, el reino ha sabido utilizar las ventajas de su geografía y sus recursos naturales para posicionarse como un actor clave, especialmente en los ámbitos de la economía y el deporte”.
El fútbol se ha convertido en una de las principales palancas de esta ambiciosa estrategia. Al invertir masivamente en infraestructuras modernas, apoyar la aparición de talentos locales y atraer inversores extranjeros, Marruecos está transformando gradualmente el deporte en un verdadero motor económico. La construcción de estadios de última generación, la creación de academias de formación y la organización de competiciones de alto nivel ayudan a dotar al país del equipamiento necesario para albergar eventos mundiales y competir con las principales naciones del fútbol.
Marruecos también se ha forjado una imagen de país serio y decidido, capaz de desempeñar un papel pionero dentro de la Confederación Africana de Fútbol (CAF). Bajo la dirección de Fouzi Lekjaa, “el argumento marroquí ha sabido imponerse con fuerza, basándose en una visión pragmática del desarrollo a largo plazo. Este cambio de dirección permitió al país superar los obstáculos que se han interponido en su camino, incluido el aislamiento temporal en la escena continental. Con este enfoque, Marruecos reafirmó su voluntad de integrar la élite del fútbol africano y mundial, y demostró que ahora estaba listo para asumir su papel de actor principal”.
En conclusión, “si Marruecos continúa con este impulso, combinando el rendimiento deportivo, la visión económica y la estrategia diplomática, bien podría posicionarse como un modelo para otras naciones de la región. La edición 2030 de la Copa del Mundo, que coorganizará, probablemente marcará la culminación de este ambicioso proyecto, lo que demuestra el dinamismo del reino y su capacidad para transformar los desafíos en perspectivas













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