Arrancada de los campamentos de Tindouf por la solidaridad española, impulsada como ingeniera y luego diputada, Tesh Sidi se presenta hoy como la voz ofensiva del Polisario en el corazón mismo del Congreso español. Convertida en el arma política de Argel en plena capital madrileña, transforma su pasado victimizado en capital militante y su escaño en el Parlamento en una caja de resonancia. Retrato de una elegida ingrata, moldeada por las redes saharauis y convertida en agitadora profesional.
Por Karim Serraj
De origen mauritano, nacida en 1994 en un campamento saharaui de Tindouf, Teslem “Tesh” Sidi se ha puesto durante mucho tiempo como una huérfana apátrida acogida por la benevolencia española. Hija de los campamentos humanitarios argelinos criado por su abuela hasta los 7 años, se benefició en 2001 del programa Vacaciones en Paz que permite a los jóvenes de la élite militar del Polisario pasar sus veranos en España. Su padre, un hombre herido antes del alto el fuego de 1991, la anima a “dejar” Tindouf y buscar refugio en España. A los 12 años, fue acogida permanentemente por una familia española de Alicante, encontrando lo que dirá más tarde, convertida en diputada española, como “un hogar y una segunda familia”, así como su hermano gemelo que la acompaña.
Durante dos décadas, Tesh Sidi permanecerá oficialmente sin patria ni nacionalidad, enfrentándose a las andanzas administrativas de su condición de “refugiada”. Sigue estudiando informática y elegirá no volver nunca a Tindouf para ver a su verdadera familia. De ahí esta sensación de estar sin patria y sin padres, que nunca la dejará, creando en ella un complejo identitario que pronto se convertirá en su campo de batalla en España. Su eslogan: “No existes”, que utilizará y abusará en los medios de comunicación una vez elegida, jugando a la víctima en un país que la extirpó de la suciedad de los campos y de la dictadura. Finalmente obtuvo la ciudadanía española en 2022, veinte años después de su llegada. Irónicamente, la primera vez que Tesh Sidi desliza una papeleta en la urna fue en julio de 2023, y su propio nombre aparece en ella como candidata al Congreso de los Diputados.
Una diabla en el Paraíso
La historia de éxito podría haberse detenido en este camino de integración, de una niña saharaui que se convirtió en ingeniera de big data en España. Pero Tesh Sidi es solicitada a partir de 2020, a la edad de 26 años, por las redes de Polisario instaladas en España. Asiste a las reuniones “clandestinas” donde se habla de la reanudación de la guerra con Marruecos, y donde predomina la narrativa argelina sobre la lucha del frente Polisario. Esta es la revelación para esta mujer que redescubre sus orígenes y decide rápidamente invertirse en cuerpo y alma en el activismo, asumiendo la dirección de la Asociación Saharaui de Madrid y fundando SaharawisToday, un paño de cocina en línea dedicado al conflicto. Sale por primera vez del bosque y se da a conocer como la hija de un veterano del Polisario gravemente herido por los marroquíes. Se olvida de su segunda familia española y publica su nueva biografía que dice en pocas palabras: “luchar para defender los derechos de su pueblo”, siguiendo, dice, los pasos de su padre.
El dinero sigue. Se beneficia de una línea de crédito procedente de Argel. Multiplica los eventos asociativos, apoyados por los saharauis en España, y se acerca a los círculos irquierdistas que ven en ella como una feroz rebelde.
Es contactada por el grupo radical Más Madrid (pequeño partido regional).
Su feroz activismo la impulsará a la escena política. El 18 de marzo de 2022, cuando Pedro Sánchez anunció su apoyo al plan Marroquí de Autonomía para el Sahara, Tesh Sidi está a la vanguardia de la protesta. Presente ese día frente a la sede del PSOE en Madrid, vive este giro histórico como una traición personal.
Unos meses más tarde, en octubre de 2022, Más Madrid lo incluyó en su lista en las elecciones locales, con un objetivo claro: utilizar la unión de Sánchez para calentar a los votantes de la extrema izquierda, conocidos por representar un frente de apoyo histórico al Polisario. Tesh Sidi se invierte así en la posición 11 en la lista de Mónica García para la Asamblea de Madrid del 2023.
Sin embargo, su candidatura es invalidada in extremis por fraude.
Las pequeñas cosas de la señora Sidi
La comisión electoral descubre, asombrada, que está empadronada al mismo tiempo en Málaga, Madrid y Bilbao, utilizando su tarjeta de refugiada en toda España para recibir mensualmente, la ayuda humanitaria en estas ciudades. Un escándalo, sobre todo porque aún no tiene la nacionalidad española.
Grita conspiración, pero sigue siendo inelegible.
La prensa la atacan y la describe como un personaje traicionero que pretendía engañar a toda una nación. El partido Más Madrid la excluye temporalmente de sus filas. Pero, se recuperará gracias a los apoyos ocultos y a las redes del Polisario que le darán una salida de emergencia.
Rebatada a nivel regional, Tesh Sidi se m inmediatamente en la escena nacional. Yolanda Díaz, líder de la nueva coalición de izquierdas Sumar, decide ayudarla.
Le facilita la obtención de la nacionalidad, apoyada por el representante del Polisario en España, Abdullah Arabi, y la impulsa a la 3era posición en su lista para las elecciones legislativas de julio de 2023 en Madrid. Este paracaídas de una novata tan alto en la lista, ante figuras establecidas como Iñigo Errejón o Ione Belarra, hizo que hablar. Las redes sociales evocan problemas financieros, incluso una historia de sexo entre la joven y una personalidad de la izquierda radical. El nuevo partido Sumar capitaliza en cualquier caso a la extraña apátrida, que nunca ha hecho política, y la presenta como una figura de proa de Yolanda Díaz. Los medios de comunicación españoles lo ven como un mensaje dirigido al electorado de la extrema izquierda, Sumar busca diferenciarse de los socialistas al casarse con la línea pro-Polisario.
El cálculo vale la pena: elegida diputada el 23 de julio de 2023, Tesh Sidi se convierte en la primera mujer de origen saharaui en sentarse en el Congreso español, algo nunca visto desde el final del franquismo.
Su elección es aplaudida triunfalmente por Argel y el Polisario. La comunidad saharaui establecida en España apoya en masa a Sumar, una plataforma política que reúne a varios partidos de extrema izquierda para bloquear a la derecha y a los socialistas. Aunque no es un partido tradicional en sentido estricto, se registró como tal para participar en las elecciones, donde presentó una lista de varias formaciones políticas. Se parece a la NUPES en Francia. Y Tesh Sidi a Rima Hassan en muchos aspectos…
Una diputada antimarroquí y monoobsesiva del Sahara
Desde la sesión inaugural, la nueva diputada, con su pasaporte español recién fresco, marca la pauta. Ese día, Tesh Sidi luce una camiseta flocada con las fechas “1884-1975”, un recordatorio provocativo de la colonización española en el Sáhara Occidental. El mensaje es claro: la joven elegida no pretende dejar que la historia colonial se borre de la memoria política. Apenas llega a la vida parlamentaria, la propagandista de la Polisario saca y muestra su verdadero rostro. Tiene la intención de traer viejos demonios: el pasado colonial español, el referéndum abortado de autodeterminación y el conflicto del Sahara. ¡Ella trata a los españoles como bastardos que han abandonado “a su” pueblo saharaui! Gracias a sus relevos, ocupa la escena mediática con primicias. Instalada en los bancos del Congreso, se impone sobre todo y rápidamente se da a conocer como una elegida con un tema único.
Lejos de ocuparse de los problemas cotidianos de sus votantes madrileños, dedica la mayor parte de su actividad y su tiempo de uso de la palabra a la cuestión del Sahara Marroquí. “Nunca he dejado de luchar por mi pueblo”, repite a quien quiera oírla, como para justificar que su mandato como diputada española sirve ante todo a la causa de Tindouf. Tesh Sidi ha multiplicado, desde hace dos años, las iniciativas centradas exclusivamente en el tema del Sahara. Critica en la televisión pública española, RTVE, “el constante giro de España hacia las tesis de Rabat”, creyendo que los responsables en Madrid deben “explicarse” sobre esta traición a los saharauis. Para Sidi, España siempre lleva el peso de su pasado colonial: “ Ella no solo ha abandonado el Sahara; durante 50 años, ella ha sido el mayor obstáculo para las aspiraciones saharaui”, acusa en el canal público. Este discurso virulento está dirigido tanto contra Marruecos como contra su propio gobierno.
También atacó públicamente la monarquía española en abril de 2024, ¡no lo suficientemente pro-Polisario según ella!
Tesh Sidi asume el relevo del Polisario en el Congreso: transforma la cámara española en la tribuna internacional del Polisario. En una rueda de prensa junto a su colega Toni Valero (Sumar), martilla diatribas anti-marroquíes, llegando a presentar en nombre de su partido político en 2025 una moción instando al gobierno de Sánchez a enfrentarse a la Unión Europea para anular los acuerdos UE-Marruecos. Reclama a España, por cierto, una reparación sonora y tropiezosa por “los daños causados a los saharauis por el saqueo [de los recursos] del Sáhara ocupado”.
Llega a presentar en el Congreso una propuesta de ley para facilitar la concesión de la nacionalidad española a los sárauis apátridas o exiliados. A las otras nacionalidades, no le da nada. Según este texto, varias decenas de miles de saharauis indocumentados en España podrían solicitar la ciudadanía después de solo dos años de residencia (en lugar de diez). La oposición se burla de ella y le recuerda su flagrante paradoja: está haciendo campaña, al mismo tiempo, para que los saharauis tengan un país y una nacionalidad en el Sahara…
Una agitadora pro-Polisario, a la sombra de Argel
En enero de 2023, Tesh Sidi incluso hizo el viaje, por primera vez desde su infancia, a Tindouf, para participar en el 16o Congreso del Frente Polisario: una presencia notable, junto a los delegados de los campamentos y la diáspora. Al hacerlo, muestra ostensiblemente su comunión con la estrategia del movimiento y sus líderes, que han operado bajo el estrecho patrocinio de Argel durante décadas.
La sombra de los servicios argelinos se cierne sobre el recorrido de Tesh Sidi. Sería ingenuo creer que una joven refugiada saharaui pudiera ascender tan rápido sin apoyos ocultos. Sin embargo, el único Estado del mundo que tiene interés y los medios, para elevar a los activistas saharaui a la vanguardia de la escena internacional es Argelia. Argel ha hecho de la causa del Sáhara un pilar de su política exterior, movilizando su aparato diplomático y de seguridad para apoyar al Polisario a través de un intenso cabildeo mundial. En este contexto, el ascenso relámpago de Tesh Sidi en España no tiene nada que ver con un cuento de hadas espontáneo.
Su compromiso inquebrantable, en la línea dura del Polisario, su fácil acceso a las altas esferas del movimiento sugieren una estrecha coordinación con el aparato político-militar que teleguía a la milicia de Argel.
Votantes españoles engañados
Esta hiperactividad diplomática al servicio del Polisario contrasta con el borrado de la diputada sobre los problemas puramente españoles. Aparte de algunas palabras generales sobre su apego a los servicios públicos y la justicia social -credo obligado para un elegido de izquierda- es difícil citar una sola lucha doméstica llevada a cabo por la Saharaui. Ni inflación, ni salud, ni educación: su agenda parlamentaria parece totalmente absorbida por su activismo pro-Polisario, como si su asiento en el Congreso fuera solo una extensión de la lucha iniciada en los campamentos de Tindouf. Este aparente desinterés por los asuntos españoles acaba haciendo que sus detractores digan que se trata de un intruso en la vida política, “una falsa diputada española que no está interesada en los españoles”, solo preocupada por “quejarse del Sahara” y transmitir la propaganda del Polisario.
Los medios de comunicación ahora dudan entre la indignación y la consternación. Aquí hay una joven a la que España le ha dado todo, dicen: una familia, una educación, una nacionalidad, un escaño parlamentario. Y, sin embargo, su energía parece estar totalmente dedicada a luchar contra los intereses estratégicos de su país de adopción. Lejos de preocuparse por el bienestar de los ciudadanos españoles, la diputada saharaui se presenta como fiscal permanente de España y como abogada celosa del Polisario. Exhuma los fantasmas del pasado colonial para culpar a Madrid, condona a las gemonías cualquier acercamiento hispano-marroquí y dedica su mandato a internacionalizar un conflicto extranjero en lugar de servir a sus administrados. Es, en el fondo, elegida por los sufragios madrileños, pero esencialmente dedicada a una causa marcial: la de la RASD y sus padrinos de Argel.
Sus intervenciones oscilan entre el registro de la denuncia victimaria y el vuelo panfletario, lo que le valió ser calificada de “llorona profesional” en las redes sociales. Pero a fuerza de disparar a esta fibra compasiva – “mírenme, la huérfana apátrida convertida en diputada”–, en la despiadada arena política de Madrid, muchos piensan que esta mujer sin cultura política, que desconoce profundamente la historia española y los arcanos del poder, no es más que un peón de Argel y del Polisario, perdido en el hemiciclo español. La diputada sigue comportándose hasta el día de hoy como portavoz no oficial de los militares de Tindouf, hasta el punto de olvidar que representa en primer lugar a la nación española y a los ciudadanos de Madrid. Utiliza su tribuna parlamentaria no para agradecer a su país de acogida, sino para agobiarlo con todos los pecados hacia su población de origen











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