En un paso que rompe décadas de reclusión y estancamiento artificial, un grupo internacional de peso, liderado por los Estados Unidos de América y Francia, ha instado a la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) a avanzar hacia la implementación inmediata de soluciones permanentes y a informar oficialmente a la población de los campamentos de Tinduf sobre sus derechos y sus tres opciones reconocidas internacionalmente:
1. El retorno voluntario a Marruecos: Regreso a la tierra de la patria en el marco de la Soberanía Marroquí y la Iniciativa de Autonomía.
2. La integración local en Argelia: Regularización del estatus de la población como ciudadanos o residentes permanentes en el país de acogida.
3. La reubicación en un tercer país: Permitir que quienes lo deseen inicien una nueva vida en otros países.
Más allá de la decisión y sus implicaciones estratégicas:
– Romper la tutela: Derribar el monopolio del Polisario sobre la representación de la población y poner fin al tráfico de su sufrimiento humano al dirigirse a ellos como individuos libres.
– Enfrentar a Argelia con sus responsabilidades: Obligar al país de asilo a cumplir con las exigencias del derecho internacional (censo, protección legal o integración).
– Impulso mayor para la Iniciativa de Autonomía: Consolidar la opción de retorno bajo la soberanía marroquí como el único camino realista que cuenta con un consenso internacional creciente.
El telón cae sobre décadas de instrumentalización política… y ahora la pelota está en el terreno de la legitimidad internacional y los derechos humanos.











