Esta es una decisión importante, ya que el presidente ha permanecido invisible durante semanas, apareciendo únicamente en comunicados de prensa y fotos de archivo.
¿Quién decide realmente en la cima del estado? Un completo misterio.
Desde 2019, Tebboune ya ha desgastado a cuatro primeros ministros en cinco años: Djerad (2019), Benabderrahmane (2021), Larbaoui (2023) y ahora Ghrieb (2025). Duración media del mandato: 1,5 años. Un vals rápido que recuerda a la era de Bouteflika y que revela la inestabilidad estructural en el seno del sistema.
La salida de Larbaoui está oficialmente vinculada a las muertes por la tragedia de Oued El Harrach (18 . Pero muchos lo ven como un chivo expiatorio.
Detrás de la justificación oficial se esconde una lógica política: Tebboune acusaría a Larbaoui de un “grave error” y de su ausencia en momentos clave.
Pero la verdad está en otra parte: en Argelia, el poder real no está en el despacho del Primer Ministro, ni siquiera siempre en la presidencia… sino en manos del régimen militar.
Así, la destitución de Larbaoui no hace más que confirmar un patrón bien conocido: un ejecutivo frágil, primeros ministros intercambiables y una presidencia que gobierna mediante crisis sucesivas.
Una inestabilidad crónica que plantea una pregunta simple pero candente: ¿quién gobierna realmente Argelia













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