Un avión medicalizado ha aterrizado en el aeropuerto de Gran Canaria. Dos pasajeros a bordo están infectados con el hantavirus, un virus altamente contagioso y peligroso
El avión se vio obligado a aterrizar en las Islas Canarias después de que Marruecos, se negara categóricamente a permitirle el aterrizaje en su territorio
Las Autoridades Españolas concedieron el permiso de aterrizaje bajo estrictas condiciones: «Nadie puede desembarcar ni subir al avión», en coordinación con la Organización Mundial de la Salud (OMS)
Esto coincide con otra crisis en las Islas Canarias, donde el crucero MV Hondius, con 147 personas a bordo, se dirige a Tenerife tras un brote del mismo virus (hantavirus)
El gobierno Canario se niega a permitirle atracar, pero Madrid le ha obligado a hacerlo a petición de la OMS.
Al observar cómo Marruecos gestionó esta crisis, comprendemos que el concepto de «Soberanía Sanitaria» se ha convertido en una línea roja para Rabat
Un avión infectado con el hantavirus (transmitido por roedores y que causa una fiebre hemorrágica grave) quería aterrizar en Marruecos, pero la decisión del Estado fue firme: «Busquen otro lugar para aterrizar; la salud de los Marroquíes es innegociable». Esta postura contundente nos recuerda cómo Marruecos cerró estrictamente sus fronteras durante la pandemia de COVID-19 para proteger a su población, a pesar de las críticas externas
Es importante saber que el hantavirus no tiene vacuna ni tratamiento directo, y su tasa de mortalidad puede alcanzar el 50 % en algunas cepas
Se transmite principalmente por inhalación de aerosoles con partículas virales presentes en orina, excrementos de ratas y roedores
Sin embargo, el contagio de persona a persona también está documentado
Esto explica la cautela con la que Marruecos rechazó el avión













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