*La exministra de Exteriores de España reabre el expediente de Marruecos, Argelia y el Sáhara.. y llama a Madrid a combinar cooperación y disuasión*

euromagrebمنذ 51 دقيقةآخر تحديث :
*La exministra de Exteriores de España reabre el expediente de Marruecos, Argelia y el Sáhara.. y llama a Madrid a combinar cooperación y disuasión*

‎Prensa española La Vanguardia | 20 de octubre de 2026

En sus últimas apariciones en los medios como La Hora de La 1 y sus entrevistas recientes recopiladas por Público o La Vanguardia, subrayó que el Estado debe proyectar fortaleza y unidad ante factores desestabilizadores, tildando episodios recientes como el de Ceuta de un “ataque híbrido” y defendiendo que “lo contrario de la disuasión es la debilidad”.

Asimismo ‎la exministra de Asuntos Exteriores de España, Arancha González Laya, ha revelado la persistencia de los equilibrios marroquí-argelinos en los cálculos estratégicos de Madrid, afirmando que España no debe elegir entre Rabat y Argelia, sino adoptar una política basada en el equilibrio de sus relaciones con ambos países, combinando cooperación y firmeza en la gestión de las crisis.

‎González Laya declaró, en una extensa entrevista realizada por el periodista Enrique Juliana y publicada por el periódico español «La Vanguardia» el martes 20 de octubre por la mañana, que el trato con Marruecos debe basarse en «una cooperación acompañada de disuasión», considerando que enfrentar las crisis requiere firmeza en lugar de una política de apaciguamiento.

‎En el contexto de sus comentarios sobre las relaciones marroquí-españolas, la exministra, que ocupó la cartera de Exteriores entre enero de 2020 y julio de 2021, afirmó que Madrid no está obligada a elegir entre Marruecos y Argelia, enfatizando la necesidad de dominar el arte del equilibrio diplomático entre los dos vecinos magrebíes.

‎Criticó los vaivenes de posiciones de ciertos círculos políticos y mediáticos españoles hacia ambos países, considerando que el paso de la simpatía por Marruecos a la inclinación hacia Argelia, o viceversa, revela la falta de seriedad y constancia de algunos sectores en el manejo de los expedientes estratégicos.

‎En el contexto de la evocación de la crisis de Ceuta durante el pasado julio, la exresponsable criticó la forma en que España y Europa gestionaron la crisis, considerando que Madrid se retrasó en su respuesta y que las instituciones europeas no mostraron el nivel de solidaridad que habían demostrado durante la crisis de 2021.

‎Asimismo, repasó una serie de amenazas que ha enfrentado Europa, incluyendo incidentes con drones, ciberataques y agresiones a infraestructuras, considerando que reflejan un aumento de los riesgos de desestabilización. Sin embargo, aclaró que no afirma categóricamente que exista una sola fuente detrás de estos incidentes.

‎En cuanto a Ceuta y Melilla, ocupadas según la perspectiva de soberanía marroquí, González Laya defendió la posición española que considera a las ciudades como parte del territorio español y rechazó vincular su estatus legal con el acuerdo relativo al Peñón de Gibraltar, considerando que la comparación entre ambos expedientes es impropia.

‎En cuanto a la cuestión del Sáhara marroquí, la exministra evocó el rol estadounidense en el proceso político, llamando a seguir los movimientos de Massad Boulos, asesor del presidente estadounidense Donald Trump para los asuntos africanos y árabes.

‎Señaló las declaraciones de Boulos sobre la ausencia de una solución inmediata, aunque informes contradictorios sobre su entrevista con «France 24» también confirman su renovación del reconocimiento de Washington a la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara y su apoyo al autogobierno bajo la soberanía marroquí. No se ha verificado de forma independiente lo que se le atribuye respecto a la llamada a un referéndum.

‎Esta entrevista, desde una perspectiva de análisis geopolítico, revela la persistencia de una tendencia dentro de las élites diplomáticas españolas que ve a Marruecos y Argelia como dos partes entre las que es necesario mantener el equilibrio, a pesar de las diferencias en la naturaleza de las relaciones y los intereses estratégicos que vinculan a Madrid con cada uno de ellos.

‎Refleja también que algunos enfoques españoles siguen viendo a Ceuta, Melilla y el Sáhara desde una perspectiva de seguridad y soberanía tradicional, en un momento en que aumenta la importancia de Marruecos para la seguridad europea, la cooperación de inteligencia, el control de fronteras y la estabilidad en el oeste del Mediterráneo y el Sahel.

‎En mi opinión respecto a Marruecos, la importancia de estas declaraciones no radica en que expresen un cambio oficial en la política de Madrid, sino en que revelan la naturaleza del debate que circula dentro de una parte de la élite diplomática española sobre el futuro de la relación con Rabat y los límites del acercamiento con Argelia.

‎Aquí surge la pregunta estratégica: ¿podrá España continuar con su política tradicional de equilibrio entre Rabat y Argelia, o las transformaciones geopolíticas en la región le impondrán reordenar sus prioridades según los intereses reales y los roles regionales de cada parte?

 

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