Abdelhakim Yamani, director ejecutivo del Instituto Geopolítico Horizons, IGH)
La llamada a una inmigración masiva al presidio ocupado de Sebta el 15 de septiembre de 2024 es parte de una estrategia compleja y multidimensional orquestada por los servicios de inteligencia argelinos.
Esta operación, lejos de ser un simple fenómeno migratorio, revela un sofisticado intento de desestabilizar a Marruecos y manipular la opinión pública regional e internacional.
Génesis y propagación de la operación
El origen de esta operación se puede rastrear a través de actividades sospechosas en las redes sociales.
La mayoría de las cuentas detrás de la llamada a la inmigración masiva se crearon aproximadamente un año antes del evento, con direcciones IP no marroquíes.
Este hecho crucial sugiere una preparación a largo plazo y una orquestación externa, lo que apunta directamente a la participación de los servicios argelinos.
El llamamiento se difundió luego a través de una mezcla cuidadosamente medida de relatos auténticos y ficticios, tanto marroquíes como argelinos, que predicaban la inmigración ilegal.
Esta estrategia de difusión tenía como objetivo dar una apariencia de autenticidad y espontaneidad al movimiento, asegurando al mismo tiempo su viralidad.
Múltiples objetivos estratégicos
La operación persigue varios objetivos interconectados, formando una estrategia de desestabilización coherente:
a) Objetivo mediático:
Construcción de una narrativa antimarroquí
El objetivo principal era generar imágenes e información que pudieran utilizarse para construir una historia de la crisis social en Marruecos.
Al provocar una afluencia masiva de inmigrantes, los servicios argelinos esperaban obtener escenas de caos y represión que pudieran servir para presentar a Marruecos como un país presa de la desesperación y el autoritarismo.
Esta estrategia de medios tiene como objetivo:
Empañar la imagen internacional de Marruecos
Socavar la confianza en la estabilidad económica y social del Reino.
Presentar la monarquía como un régimen represivo, en contradicción con su imagen de modernidad y reforma.
b) Objetivo político:
Desestabilización interna y externa de Marruecos
Internamente, la operación busca crear tensiones sociales y políticas en Marruecos.
La difusión de convocatorias de manifestaciones en varias ciudades marroquíes, justo después del intento de inmigración masiva, no es una coincidencia.
Su objetivo es aprovechar el caos potencial para fomentar el malestar interno.
Elemento crucial: el lunes 16 de septiembre, un día después del intento de inmigración masiva, se difundió ampliamente en las redes sociales una convocatoria a manifestarse en varias ciudades marroquíes.
El mensaje en árabe, traducido, dice: “Manifestación nacional el sábado 21 de septiembre de 2024 a las 17 horas en todas las ciudades de Marruecos para exigir libertad, dignidad y justicia social”.
Esta coordinación temporal entre la crisis migratoria y la llamada a manifestarse demuestra la naturaleza elaborada y multidimensional de la operación de desestabilización.
Externamente, la operación está calibrada para provocar una reacción desproporcionada por parte de Marruecos.
La detención de 164 ciudadanos argelinos en Fnideq es un ejemplo perfecto de esta trampa.
Al presionar a Marruecos para que considere la posibilidad de introducir un visado para los argelinos, los servicios argelinos esperan:
Justificar las medidas de represalia contra los marroquíes en Argelia
Exacerbar las tensiones bilaterales
Proporcionar un pretexto para una “unión nacional” en Argelia contra el “enemigo marroquí”
c) Objetivo de desvío: desviar la atención de los problemas internos de Argelia
La operación se produce estratégicamente tras el escándalo de las elecciones presidenciales en Argelia, que puso en duda la legitimidad del segundo mandato de Tebboune.
Al crear una crisis con Marruecos, el gobierno argelino busca:
Desviar la atención de la opinión pública de los problemas internos.
Reunir a la población en torno a una causa nacionalista.
Fortalecer la cuestionada legitimidad del régimen vigente.
Precedentes históricos y continuidad estratégica
La llamada a una inmigración masiva a Sebta el 15 de septiembre de 2024 no es un hecho aislado, sino que forma parte de una estrategia recurrente de utilizar los flujos migratorios como herramienta de presión geopolítica.
Un precedente notable es el asalto ocurrido el 24 de junio de 2022 en la frontera entre Nador y Mellilia.
El 24 de junio de 2022, unos 2.000 inmigrantes, principalmente procedentes del África subsahariana, intentaron cruzar la valla fronteriza que separa Nador (Marruecos) de Mellilia (enclave ocupado).
Contexto geopolítico de 2022:
Este asalto se produjo en un contexto geopolítico particularmente tenso:
1. Reconocimiento español del plan de autonomía marroquí:
En marzo de 2022, sólo tres meses antes del asalto, España reconoció el plan de autonomía propuesto por Marruecos para el Sáhara Occidental como “la base más seria, realista y creíble” para resolver este diferendo.
Esta decisión supuso un importante punto de inflexión en la posición española y un importante éxito diplomático para Marruecos.
2. Tensiones exacerbadas entre Marruecos y Argelia:
Este reconocimiento español provocó el enfado de Argelia, apoyo histórico del Frente Polisario.
Las relaciones entre Argelia y España se habían deteriorado considerablemente, en particular con la suspensión por parte de Argelia del tratado de amistad con España.
3. Rotura de relaciones diplomáticas:
En agosto de 2021, Argelia rompió relaciones diplomáticas con Marruecos, acusando a este último de acciones hostiles.
Esta ruptura había creado un clima de extrema tensión entre los dos países.
Paralelismos con la operación 2024:
El asalto de 2022, al igual que la llamada a una inmigración masiva en 2024, parece haber sido orquestado para explotar y exacerbar las tensiones geopolíticas regionales.
En ambos casos observamos:
a) Momento estratégico:
El asalto de 2022 se produjo poco después de un importante acontecimiento diplomático favorable a Marruecos.
Asimismo, la operación 2024 se desarrolla en un contexto de fragilidad política en Argelia, tras el escándalo de las elecciones presidenciales.
b) Uso de flujos migratorios:
En ambos casos, los movimientos migratorios parecen haber sido utilizados para crear presión en las fronteras y generar una crisis mediática y diplomática.
c) Presunta participación de servicios argelinos: aunque menos directamente evidente en 2022, ya se sospechaba de la participación de servicios argelinos, en particular debido a la presencia inusual de numerosos inmigrantes sudaneses, lo que sugiere un tránsito a través de Argelia.
d) Objetivo de desestabilización: Los dos acontecimientos pretenden desestabilizar a Marruecos, tanto internamente como internacionalmente, y complicar sus relaciones con sus socios europeos, en particular España
e) Cada vez más sofisticación:
La operación 2024 muestra una evolución en la estrategia, con la adición de una dimensión de desestabilización interna a través de la llamada a manifestarse, lo que demuestra un enfoque más global y elaborado.
4. Implicaciones y posibles consecuencias
Si esta estrategia argelina logra sus objetivos, las consecuencias podrían ser importantes:
Deterioro de las relaciones marroquí-argelinas, ya tensas
Riesgo de escalada diplomática y de seguridad entre los dos países.
Posible inestabilidad social en Marruecos, si cobran impulso las convocatorias de manifestaciones
Fortalecimiento del régimen argelino, a pesar de su protesta interna
Complicaciones en las relaciones de Marruecos con la UE en materia de migración
La operación orquestada por los servicios argelinos en 2024 revela una sofisticada estrategia de desestabilización, que utiliza los flujos migratorios como arma geopolítica, junto con intentos de desestabilización interna.
Es una continuación de las tácticas observadas en 2022, pero con una intensificación y adaptación al nuevo contexto geopolítico.
La coordinación entre la crisis migratoria y los llamamientos a las protestas demuestra una planificación cuidadosa y un enfoque multidimensional de la desestabilización.
Este análisis ilustra la complejidad de las cuestiones regionales en el norte de África, donde las cuestiones migratorias, las tensiones bilaterales y las luchas por la influencia se entrelazan con los intentos de manipular la opinión pública interna.
Para Marruecos, el desafío es manejar esta crisis sin caer en las trampas, preservando al mismo tiempo su estabilidad interna y sus relaciones internacionales.
Para la comunidad internacional, este episodio destaca la necesidad de un enfoque matizado e informado de la dinámica regional en el norte de África, teniendo en cuenta los antecedentes históricos, las motivaciones geopolíticas subyacentes a las aparentes crisis migratorias y los intentos de manipular la opinión pública a través de las redes sociales.













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