Apenas han pasado horas desde la detención de Ali Lmrabet, en el aeropuerto Ibn Battouta de Tánger, y ya comenzaron los intentos de presentar el hecho como un acoso a la libertad de prensa. Sin embargo, los datos disponibles de fuentes bien informadas confirman que se trata de la ejecución de órdenes de investigación vinculadas a denuncias judiciales sobre contenidos publicados que incluyen, según los denunciantes, afirmaciones falsas, expresiones de difamación, insulto y calumnia contra personas e instituciones
La detención, según estos datos, no está relacionada con un artículo periodístico ni con una postura política, sino con expedientes judiciales abiertos que requieren investigación y audiencia al implicado, para determinar los cargos imputados, con la revisión del auto de imputación o procesamiento, donde el juez instructor debe emitir una resolución formal (como un auto)en el cual se detallan los hechos punibles y el estatus procesal
Ali Lmrabet, tiene derecho a presentar lo que pruebe lo que publicó y a defenderse, así como los denunciantes tienen derecho a recurrir a la justicia si consideran que su reputación y derechos han sido vulnerados
En cuanto a convertir toda responsabilidad legal que afecte a un periodista en un asunto de opinión, eso es una confusión entre la libertad de expresión y el derecho de los demás a la protección contra la difamación.
La condición de “periodista” (si es que se considera en primer lugar que Murabet lo es realmente) no otorga inmunidad ante la ley, y la existencia de denuncias no implica una condena previa.
La decisión final la tomará la investigación y lo que determine la justicia, no el ruido que precede a la aparición de los hechos
Como recordatorio Lemrabel, en 2003 fue condenado a cuatro años de cárcel, pero salió de prisión al año siguiente por un indulto Real
Solo se mantuvo la prohibió ejercer el periodismo durante diez años y desde 2005 vive en España aunque viaja con frecuencia a Marruecos para visitar a su familia












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