En réplica al Sr Ignacio Cembrero, un periodista que se destaca por su hostilidad hacia Marruecos y que padece de una enfermedad crónica denominada *morofóbia*

euromagreb2 أغسطس 2025آخر تحديث :
En réplica al Sr Ignacio Cembrero, un periodista que se destaca por su hostilidad hacia Marruecos y que padece de una enfermedad crónica denominada *morofóbia*

Elevemos el nivel del debate.
La creación de la Cátedra Fátima al-Fihri en la Universidad de Córdoba no debe reducirse a lecturas geopolíticas estrechas.
Es, ante todo, una continuación del espíritu que convirtió a Córdoba en faro de civilización, y que encontró en la Escuela de Traductores de Toledo un símbolo de convivencia intelectual entre el mundo islámico, judío y cristiano.

¿No es profundamente coherente que Córdoba, hoy, vuelva a abrir sus puertas al diálogo académico? ¿Que rinda homenaje a una mujer del siglo IX, Fátima al-Fihri, fundadora de la primera universidad del mundo aún en funcionamiento: Al Qarawiyyin de Fez?

Politizar esta iniciativa es traicionar la esencia misma de la universidad.
La ciencia trasciende las fronteras. El conocimiento no es rehén de los regímenes. La verdad no pertenece a ninguna nación. Uno puede disentir de los sistemas políticos, pero la cooperación académica debe seguir siendo un espacio sagrado para el pensamiento crítico y el intercambio abierto.

Se lo debemos a Córdoba y a Toledo, a Ibn Rushd y Maimónides, a Al-Juarismi y Mashallah, a Averroes y Tomás de Aquino.
A todos los que alguna vez creyeron que la generosidad intelectual construye civilizaciones.

No proyectemos nuestras ansiedades contemporáneas sobre una cátedra que busca educar, no adoctrinar; tender puentes, no imponer relatos.

España y Marruecos comparten más que una frontera: comparten siglos de conocimiento coescrito. Esta cátedra recupera ese espíritu. Y al hacerlo, honra lo mejor de nuestra historia común.

Sr Cembrero, parece mentira que no percibas que también hay una
presencia cultural y educativa de España en Marruecos: porque estuviste de corresponsal en Marruecos durante muchos años)
Te lo explico por se acaso:

La presencia cultural y educativa de España en Marruecos: un modelo de poder blando bien recibido

España mantiene una presencia cultural y educativa fuerte y visible en Marruecos, con cinco centros activos del Instituto Cervantes en todo el país: en Rabat, Casablanca, Tánger, Tetuán y Fez.
Estas instituciones son celebradas por los marroquíes como puertas de entrada al intercambio lingüístico, la colaboración artística y el diálogo académico. No se las percibe como reliquias de una memoria colonial, sino como puentes de entendimiento entre las dos orillas del Mediterráneo.

Además, once colegios públicos españoles operan en territorio marroquí bajo acuerdos culturales bilaterales, ubicados principalmente en Tetuán, Tánger, Nador, Alhucemas, Larache, Casablanca y Rabat. Entre ellos se encuentran:
•Instituto Español Juan Ramón Jiménez (Casablanca)
•Instituto Español Melchor de Jovellanos (Alhucemas)
•Instituto Español Severo Ochoa (Tánger)
•Instituto Español Lope de Vega (Nador)
•Instituto Español Nuestra Señora del Pilar (Tetuán)

Atienden a cerca de 4.800 estudiantes, la mayoría de ellos marroquíes. Además, se está construyendo un nuevo colegio público español en Rabat, con capacidad para albergar hasta 1.000 alumnos, lo que refleja una ambición compartida de profundizar los lazos culturales y educativos.

Debe decirse sin ambigüedad: los marroquíes no vemos esta presencia como colonialismo cultural ni como un poder blando insidioso. Sí, es poder blando—pero del tipo que fomenta el respeto mutuo, la admiración y la conexión humana.
En Marruecos, acogemos con agrado la influencia española, especialmente cuando se manifiesta en la educación, la cultura y la ciencia. Valoramos profundamente esta cercanía intelectual y artística, y estamos totalmente tranquilos, de hecho, entusiasmados, si España desea ampliarla aún más.

Lo que nos une no es solo la geografía o la historia, sino una creencia profunda de que la cultura cuando se ofrece con generosidad no es dominación, sino diálogo.
Marruecos lo entiende. España debe sentirse orgullosa del aprecio con el que se la mira al otro lado del Estrecho

 

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