Durante mucho tiempo relegada al fondo de las estrategias de defensa africanas, la dimensión marítima se impone ahora como un revelador central de la soberanía y la capacidad de los Estados para proteger sus intereses vitales. En un espacio africano atravesado por rutas comerciales esenciales, expuesto al tráfico, la pesca ilegal y las vulnerabilidades de las infraestructuras marinas, el control del mar se convierte en un indicador de poder por derecho propio. Es en este contexto que Marruecos se distingue: según la clasificación 2025 de Global Firepower, la marina marroquí ocupa el tercer lugar continental y el 31o del mundo, lo que refleja el papel estratégico de sus fachadas atlántica y mediterránea en los equilibrios económicos y de seguridad regional
Para muchos estados africanos, el mar no se reduce a una frontera geográfica. Constituye una arteria vital, económica y estratégica, cuya protección se basa en la eficacia de las marinas nacionales. Según el análisis de Global Firepower, “los espacios marítimos africanos sirven tanto como fronteras naturales como líneas de vida de las civilizaciones, lo que impone opciones navales sólidas”. En un entorno marcado por la piratería, el tráfico y la pesca ilícita, la misma fuente subraya que “una flota naval creíble sigue siendo uno de los marcadores más visibles de la soberanía y la capacidad de un Estado para ejercer su autoridad sobre su ámbito marítimo
Según los datos publicados por el instituto Global Firepower, especializado en la evaluación comparativa de las capacidades militares nacionales, Marruecos se encuentra entre las principales potencias navales del continente a finales de 2025. La clasificación sitúa a Egipto a la cabeza (150 unidades, puesto 22 del mundo), por delante de Nigeria (133 unidades, 23), luego Marruecos (111 unidades, 31), seguido inmediatamente por Argelia (110 unidades, 32). Túnez ocupa la quinta posición (58 unidades, 52o en el mundo), por delante de Camerún (51 unidades, 53), Sudáfrica (49 unidades, 56), Mozambique (33 unidades, 65), Angola (31 unidades, 68) y Ghana (28 unidades, 72)
Bordeada por el Océano Atlántico y el Mar Mediterráneo, y situada cerca de los principales ejes marítimos que conectan Europa, África y Oriente Medio, África sigue expuesta a amenazas persistentes. Global Firepower observa que “el lugar secundario que durante mucho tiempo se ha concedido a las fuerzas navales, en beneficio de los componentes terrestres o aéreos, ahora ve aumentar su costo en los ámbitos de seguridad y económico
La capacidad de supervisar las zonas económicas exclusivas, hacer cumplir la legislación marítima y proteger las infraestructuras offshore es un problema central para los Estados ribereños
Las flotas navales en el corazón del comercio y la seguridad económica
Más del 90% del comercio exterior africano transita por mar. Los hidrocarburos, minerales y productos agrícolas dependen de rutas marítimas seguras, mientras que los puertos, las plataformas en alta mar y los cables submarinos requieren una protección constante. Según Global Firepower, “una marina capaz garantiza la defensa de las vías navegables, garantiza la continuidad de las actividades económicas y ofrece medios de respuesta en caso de catástrofes naturales, ya sea para evacuar a civiles o para enviar ayuda de emergencia”. En este contexto, el tercer lugar de Marruecos a nivel africano subraya el papel estratégico de su fachada marítima en los equilibrios regionales













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