Un editorial publicado por Maroc Hebdo y firmado por Mohamed Selhami relanza el debate sobre el futuro del Consejo Nacional de Prensa (CNP), cuya renovación sigue bloqueada desde octubre de 2025. Bajo el título La prensa debe pertenecer a quienes la hacen, el Sr. Selhami cuestiona la creación de una comisión provisional destinada a paliar la parálisis de la instancia
Desde el principio, señala que “el bloqueo de la renovación del Consejo Nacional de Prensa (CNP), desde octubre de 2025, abre un período delicado para el futuro de la regulación mediática en Marruecos” y admite que la decisión del gobierno de crear una estructura transitoria “responde, hay que reconocerlo, a un vacío real”. Sin embargo, advierte, “detrás de esta aparente respuesta técnica hay en realidad una cuestión esencial: la de la naturaleza misma de la regulación de la prensa y su independencia estructural
La independencia estatutaria en el centro del debate
Resolviendo a la vocación inicial del CNP, el Sr. Selhami recuerda que “un organismo de regulación profesional nunca es un simple órgano administrativo”, sino que “encarna una filosofía: la de la relación entre el Estado y una profesión que ejerce una libertad fundamental”. Destaca que, desde su creación, el CNP se basó en un principio cardinal, a saber, la autorregulación, entendida como el reconocimiento de que “la prensa debe pertenecer a quienes la hacen, y que los periodistas y los editores están en la mejor posición para definir, aplicar y hacer cumplir las normas éticas que rigen su profesión
A sus ojos, sustituir esta arquitectura por un dispositivo dominado por nombramientos externos pondría en riesgo el equilibrio de la institución. Admierte contra la tentación de confiar la regulación a miembros designados por el ejecutivo, lo que introduciría, escribe, “un factor de dependencia simbólica difícil de ignorar”. La tarjeta de prensa y la deontología no serían, según él, simples trámites administrativos, sino que “tocan el corazón de la libertad de información y el propio acceso a la profesión
La comisión provisional sometida a la prueba de legitimidad
El editorial admite que la comisión provisional puede justificarse por la necesidad de evitar una parálisis duradera, pero insiste en la diferencia de naturaleza entre los dos modelos. Observa que, en la configuración anterior, el órgano se basaba “principalmente en miembros de la profesión, que a su vez son llevados por una base electiva que garantizaba una clara legitimidad profesional”. Por el contrario, la nueva fórmula rompería, según él, con este principio fundamental
La cuestión no es, precisa, la existencia de una comisión provisional como tal, sino el equilibrio que establece entre los representantes de los periodistas y editores, por un lado, y los representantes del gobierno, por otro. En este sentido, afirma que “una prensa libre no se decreta. Se construye garantizando que quienes informan no dependan de quienes observan”. Confiar la regulación a una estructura percibida como externa al cuerpo profesional podría, escribe, “alimentar un toque de interferencia, incluso si esa no es la intención declarada
Al ampliar el tema, el Sr. Selhami cuestiona la coherencia del modelo elegido: ¿podemos imaginar, pregunta, que la orden de los arquitectos esté dirigida por periodistas, o la de los médicos por magistrados? En su opinión, el respeto del principio de autorregulación es un requisito democrático. El desafío a las autoridades públicas no sería solo llenar un vacío institucional, sino preservar la idea de que la prensa depende primero de quienes la ejercen













عذراً التعليقات مغلقة