Los sucesos de Ceuta revelan el impacto de los algoritmos digitales en la incitación a la migración

euromagrebمنذ 11 ثانيةآخر تحديث :
Los sucesos de Ceuta revelan el impacto de los algoritmos digitales en la incitación a la migración

Los recientes sucesos en Ceuta y Melilla han revelado otra faceta de las plataformas de redes sociales, mucho más allá de su simple función como herramientas de comunicación.

Según dos expertos digitales marroquíes, estas plataformas se han transformado en auténticos escenarios de “ingeniería social” y “producción de desinformación dirigida”, principalmente a jóvenes y menores de edad.
Esto coincide con la declaración realizada ayer, domingo, por el portavoz del Ministerio del Interior.

Los dos expertos, Anas Abou El Kalam, experto internacional en ciberseguridad e inteligencia artificial y presidente de la Asociación Marroquí para la Confianza Digital, y Tayeb Hazzaz, experto en seguridad de la información y contenido digital, llegaron a la misma conclusión:
la migración irregular ha trascendido la mera “decisión individual” y se ha convertido en el resultado de una manipulación algorítmica deliberada.

– Una fábrica de ilusiones
Anas Abou El Kalam, presidente de la Asociación Marroquí para la Confianza Digital, explicó, que “estas redes promueven intensamente videos de migrantes que logran llegar a Europa, omitiendo por completo imágenes de fracaso, deportación y sufrimiento.
Esto crea la falsa impresión de que la migración es una oportunidad fácil y accesible”.

Tayeb Hazzaz coincide con esta valoración, afirmando que estas plataformas “manipulan las emociones colectivas, creando la falsa sensación de que todos lo lograrán, lo que genera una presión psicológica que empuja a los menores, en particular, a la imitación ciega”
Ambos expertos digitales coinciden en que “lo que está sucediendo no es simplemente la difusión de información, sino más bien una ‘ingeniería conductual’ en sí misma que utiliza ‘grupos cerrados de WhatsApp’, ‘cuentas dirigidas’ y algoritmos que sugieren el mismo contenido cada vez que un usuario interactúa con él, creando en última instancia una burbuja digital cerrada de la que es difícil escapar”.

– Explotación de menores
Hazzaz enfatizó que los menores “son el blanco más fácil para estas redes debido a su limitada capacidad para verificar información, su susceptibilidad al contenido emocional y su constante búsqueda de una ‘oportunidad’ o una ‘vía de escape’”. Añadió que “algunos grupos en línea ofrecen orientación directa para cruces masivos, ocultando deliberadamente los riesgos legales y humanitarios, en lo que describió como manipulación digital organizada”.

Por su parte, Abu al-Kalam señala que este sistema “no es espontáneo, sino que genera enormes ganancias para las redes que lo respaldan con cada nueva ola migratoria, lo que explica su continua inversión en amplificar y explotar la desesperación”.

Hazzaz también señaló que algunos de estos grupos “son gestionados o coordinados a través de redes que se extienden por países vecinos, reuniendo a marroquíes, argelinos y africanos subsaharianos. Esto indica la transición del fenómeno de iniciativas individuales a una ‘organización digital semiprofesional’ que a veces utiliza documentos falsificados y hace llamados a movimientos masivos en momentos específicos”.

– La burbuja de la desinformación
Los dos expertos consultados, coinciden en que los algoritmos son parte del problema, «cuando un joven muestra interés en contenido relacionado con la migración, la plataforma le sugiere más contenido similar, incluso si es engañoso, porque su objetivo principal es mantener al usuario frente a la pantalla el mayor tiempo posible».
Según Hazzaz, este efecto se ve agravado por «la escasa alfabetización digital de los jóvenes y la falta de pensamiento crítico, lo que les lleva a tratar el contenido que circula como un hecho consumado sin análisis ni verificación».

Abou El Kalam señala que este tipo de movilización digital «no es nueva», especialmente con la ola de migración organizada prevista para el verano de 2026.
Un escenario similar se registró en 2021 durante los intentos masivos de cruzar fronteras en el contexto de la pandemia de COVID-19, y luego se repitió en septiembre de 2024, con la diferencia de que los objetivos cambiaron de africanos subsaharianos a marroquíes.
Esta repetición, según el mismo experto, “es prueba suficiente de que las redes responsables están organizadas y en constante evolución, y que la demora en la respuesta legislativa abre la puerta a futuras oleadas”.

– Una vigilancia multidimensional
Tayeb Hazzaz y Anas Abou El Kalam coinciden tanto en el diagnóstico como en la solución:
“Un enfoque puramente legal o basado en la seguridad no tendrá éxito por sí solo”.
Se necesita una estrategia integral en cuatro niveles.

Ambos ponentes abogaron por “el uso de inteligencia artificial para monitorear patrones de comportamiento sospechosos y analizar redes para desmantelar sus estructuras organizativas”, así como por el fortalecimiento de las capacidades de “inteligencia de fuentes abiertas”.

En el ámbito legal, los expertos defendieron “la aceleración de la regulación de las cuentas que promueven la desinformación y la penalización estricta de la explotación de plataformas para facilitar la inmigración ilegal o lucrarse con ella, al tiempo que se salvaguardan las garantías de la libertad de expresión”.

En el ámbito social, el presidente de la Asociación Marroquí para la Confianza Digital señaló la importancia de “priorizar al individuo sobre la red, fomentando la confianza y la esperanza, inculcando los valores de la ciudadanía en los jóvenes, integrando la educación para el pensamiento crítico digital en el currículo e involucrando a las familias en la detección temprana”.

También es necesario “fortalecer la cooperación internacional” con las principales plataformas digitales y las agencias de seguridad regionales y europeas para desmantelar las redes transfronterizas, especialmente dado que Marruecos, según datos de mayo de 2025, figura como “el tercer país más vulnerable”. “En lo que respecta a los ciberdelitos a nivel mundial”, afirmó Abu al-Kalam, añadiendo una quinta dimensión no menos importante: desarrollar las capacidades de la policía judicial digital mediante formación científica especializada en la recopilación de pruebas electrónicas y el seguimiento de transacciones financieras, incluidas las criptomonedas utilizadas por las redes para ocultar sus beneficios, garantizando así la eficacia de los procesos judiciales posteriores.

En general, ambos ponentes coincidieron en que los “acontecimientos de Ceuta” no son simplemente una crisis fronteriza pasajera, sino una verdadera prueba de la capacidad del Estado y la sociedad para afrontar lo que se conoce como “guerras de influencia digital”. Hicieron hincapié en que la protección de los menores marroquíes hoy en día implica inevitablemente la protección del propio espacio digital, mediante una vigilancia proactiva, un análisis exhaustivo de los datos y una cooperación genuina entre el Estado y la sociedad

 

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