Uno de los disparates que se ha venido repitiendo en el debate en España sobre los acontecimientos de Ceuta es que lo ocurrido formaría parte de un plan de Marruecos no sólo para retomar Ceuta y Melilla, sino también Canarias. Vaya divagación monumental, que pasa por alto un dato fundamental: Marruecos nunca ha reclamado soberanía alguna sobre Canarias. Más aún, Marruecos se puso del lado de España en defensa de su soberanía sobre estas islas cuando fue cuestionada insistentemente por Argelia a partir de 1977.
Me explico. Después de la firma del Acuerdo Tripartito entre Marruecos, España y Mauritania, el 14 de noviembre de 1975, Argelia emprendió durante varios años una campaña diplomática cuyo objetivo era conseguir que España se distanciara de dicho acuerdo y que no sólo declarase que la cuestión del Sáhara quedaba pendiente, sino que reconociera al Polisario como representante «legítimo» del «pueblo saharaui».
Para conseguir tal objetivo, Argelia dio cobijo a un movimiento marginal que reclamaba la independencia de las Islas Canarias. El líder de este movimiento, denominado Movimiento por la Autodeterminación e Independencia del Archipiélago Canario (MPAIAC), era un abogado llamado Antonio Cubillo. Argelia proporcionó asilo a Cubillo y le brindó apoyo mediático para llevar a cabo actividades propagandísticas destinadas a recabar respaldo para su causa. Para ello, la radio argelina emitía programas dedicados a esta cuestión.
Viendo que España todavía no daba muestras de querer adoptar una posición abiertamente hostil hacia Marruecos mediante el reconocimiento del Polisario como representante «legítimo» de los saharauis, Argelia recurrió al chantaje utilizando la integridad territorial de España y su soberanía sobre Canarias como terreno de juego. Argelia sacó provecho de la influencia que tenía en la Organización para la Unidad Africana (OUA) y empezó, desde 1977, a impulsar el reconocimiento del MPAIAC como movimiento de liberación nacional y de Canarias como territorio africano pendiente de descolonización.
Los esfuerzos de Argelia culminaron durante las reuniones del Comité de Liberación de la OUA celebradas entre el 13 y el 18 de febrero de 1978, cuando se planteó considerar Canarias como un territorio africano sometido a colonización que debía ser liberado, prestar apoyo económico y logístico al movimiento de «liberación canaria» y encomendar al secretario general de la OUA el seguimiento de la cuestión.
Un artículo del periódico *El País*, publicado el 21 de febrero de 1978, expuso lo que entonces era un secreto a voces tanto en España como en las cancillerías extranjeras. «La presión argelina sobre estos temas parece encaminada a lograr que España varíe su posición sobre el Sahara, apoyando al Frente Polisario contra Marruecos, para así salvar las Canarias», escribió José Ramón Ariño Rodríguez, autor del artículo.
Las maniobras argelinas tomaron un cariz aún más preocupante para España en junio del mismo año, cuando el Comité de Liberación concluyó su sesión ordinaria en Dar es-Salam pronunciándose a favor de la independencia de Canarias y acusando a España de haber intentado asesinar a Cubillo en Argel el 5 de abril anterior. Esta iniciativa causó un enorme revuelo y preocupación tanto en el seno del Gobierno español como entre la élite académica y mediática, que veía cómo Argelia utilizaba esta baza para presionar a España con el fin de que reconsiderase su posición respecto al Sáhara.
Un artículo de El País recoge perfectamente el sentir existente en España ante las maniobras argelinas: «El régimen argelino, que ha montado el espantapájaros canario y lo manipula con el declarado propósito de chantajear a España y hacerle pagar sus “errores” en el Sahara occidental, debe sentirse rebasado por la mascarada política organizada por el MPAIAC en la capital de Tanzania, a menos que sea el instigador de una nueva maniobra tendente a condenar al “imperialismo español” en la conferencia africana de Jartum».
¿Y qué ocurrió entonces? Marruecos expresó de manera tajante y rotunda su apoyo a la integridad territorial de España y su rechazo a las maniobras argelinas destinadas a presionar a Madrid mediante la utilización de la cuestión de las Islas Canarias. Un aspecto que los analistas, académicos y periodistas españoles suelen pasar por alto cuando abordan este período de las relaciones entre Marruecos y España es que, durante la reunión del Comité de Liberación de la Organización para la Unidad Africana celebrada en Trípoli en febrero de 1978, Marruecos defendió firmemente la integridad territorial española.
En respuesta a la vehemente y durísima declaración formulada contra España por el ministro argelino de Asuntos Exteriores, Abdelaziz Bouteflika, a propósito de las Islas Canarias, el ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Mohamed Bousseta, cuestionó la credibilidad de las afirmaciones formuladas acerca del carácter africano de Canarias. El responsable marroquí añadió: «Resulta sorprendente que Bouteflika y el Gobierno al que pertenece hayan esperado a la llegada de Cubillo a Argelia para descubrir la existencia de un “pueblo guanche” y de un “nuevo colonialismo”.
Marruecos reiteró su rechazo a cualquier intento de menoscabar la integridad territorial de España mediante el comunicadoemitido por su Embajada en Madrid el 20 de febrero. En dicho comunicado, Marruecos reafirmó su posición marroquí de que las Islas Canarias constituían parte integrante del territorio español, que “nunca ha puesto en tela de juicio la hispanidad de las misma” que no reconocía a la organización separatista encabezada por Antonio Cubillo y que respaldaba la posición del Gobierno español.
Y no sólo esto. Desde que Marruecos comenzó, en los albores de su independencia, a invitar a España al diálogo sobre los contenciosos territoriales que enfrentaban a ambos países, dio muestras de su voluntad de tomar en consideración la seguridad y los intereses de las Islas Canarias en cualquier entendimiento entre ambos países, sobre todo en lo relativo a la cuestión del Sáhara.
Teniendo en cuenta las preocupaciones estratégicas derivadas de la proximidad de las Islas Canarias al Sáhara, el rey Hassan II aseguró al embajador de España, Manuel Aznar, durante una reunión mantenida en el Palacio Real de Fez el 22 de abril de 1963, que Marruecos estaba dispuesto —una vez reconocida su soberanía sobre el Sáhara— a permitir que España mantuviera una base militar en la zona para garantizar la seguridad del archipiélago
Además, Marruecos propuso un acuerdo bilateral en virtud del cual ambos países cooperarían en la extracción y comercialización de los recursos naturales del Sáhara, así como en la explotación de las riquezas existentes en los fondos marinos de la plataforma continental del territorio. Marruecos ofreció garantías similares al general Franco en 1970. Sin embargo, estas iniciativas no encontraron acogida, ya que España siguió un rumbo distinto al propuesto por Marruecos













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