Los recientes acontecimientos sobre el terreno en la región del Sahel confirman que el conflicto ha entrado en una fase de intensas operaciones de inteligencia, como lo demuestra claramente la eliminación de tres oficiales militares argelinos, junto con miembros de la milicia Polisario, en territorio maliense. Esta operación no fue un mero enfrentamiento militar pasajero, sino que reveló una coordinación directa sobre el terreno entre estos elementos y la organización terrorista Jama’at Nusrat al-Islam wal-Muslimin (JNIM), en un intento fallido por recuperar el control de la estratégica ciudad de Kidal y socavar los avances en materia de seguridad del ejército maliense
Los informes indican que esta operación representa el brazo operativo de un plan liderado por el general Redwan, quien actúa como testaferro de las operaciones del general Toufik. Se ha identificado una estrategia que busca violar la soberanía maliense y empujar a elementos del Polisario hacia el interior del país para compensar la menguante influencia de la milicia en la región
Esta violación de la frontera maliense no solo tenía como objetivo el interior del país, sino que fue diseñada como una trampa de seguridad destinada a atraer a Mauritania al vórtice del conflicto regional
Esto se logró ejerciendo presión sobre sus extensas fronteras y fabricando crisis de seguridad que la obligarían a abandonar su neutralidad positiva en la cuestión del Sáhara Occidental y a acercarse a salir de la zona gris tras la reciente visita del presidente mauritano a Francia
La implicación de Mauritania en este juego sucio se basa en presionar a grupos armados para que utilicen su territorio como zona de tránsito o punto de acceso para operaciones de sabotaje. El objetivo es colocar a Nuakchot en confrontación directa con las autoridades malienses y las potencias internacionales que las apoyan. La muerte de estos oficiales argelinos es prueba fehaciente de la participación de Argelia y el Frente Polisario en zonas de conflicto, lo que sitúa a sus motivaciones en una situación internacional comprometida
La evidencia sobre el terreno confirma ahora la participación de actores regionales en el apoyo a entidades híbridas que combinan separatismo y terrorismo, amenazando con socavar la frágil paz en la región del Sáhara y el Sahel y abriendo la puerta a repercusiones en materia de seguridad que no se limitarán a las fronteras de Malí












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