En estos días, Argelia está presenciando una amplia y sin precedentes campaña de purga dentro de la institución militar argelina, donde informes de inteligencia y mediáticos coincidentes han informado sobre el encarcelamiento de unos 155 altos oficiales tras las rejas de la prisión militar de Blida, en medio de fuertes indicios que sugieren que estas medidas drásticas se tomaron para frustrar movimientos clandestinos destinados a orquestar un gran golpe de Estado que buscaba redibujar el mapa del régimen
Estas detenciones no fueron meras medidas disciplinarias rutinarias, sino que abarcaron un saldo acumulado pesado que oscila entre 68 y 78 generales y brigadieres, además de 10 oficiales con rango de división y cuerpo de ejército, y unos 85 coroneles distribuidos en sectores sensibles que incluyen el Estado Mayor, las fuerzas terrestres, las direcciones logísticas y técnicas, y los aparatos de inteligencia, lo que refleja un movimiento preventivo y urgente para abortar cualquier plan paralelo y desmantelar el núcleo duro de las antiguas redes de poder antes de su activación en el terreno.
La lista de detenidos incluye nombres de peso estratégico en el sistema de seguridad y militar durante los últimos años, y entre los más destacados se encuentran el general “Wasini Bouazza”, exdirector de la Seguridad Interior, el general “Abdelhamid Griss”, exsecretario general del Ministerio de Defensa Nacional, además del general “Mohamed Kaidi” y el general “Abdelkader Lajmi”, hasta llegar a los desarrollos más recientes relacionados con el general “Jabar Mehna”, quien fue relevado de la dirección de la Dirección General de Documentos y Seguridad Exterior (inteligencia exterior) e ingresado en el círculo de investigaciones de seguridad y judiciales por cargos graves, siendo reemplazado por el brigadier “Rachdi Fathi Massawi”, en paralelo con el ascenso del influencia operativa absoluta del general “Abdelkader Haddad”, conocido como “Nasser el Gen”, en la Dirección de Seguridad Interior, y son rangos y nombres cuya detención se cruza con la hipótesis de decapitación de la “conspiración supuesta” en lo más profundo de las cajas soberanas
Este escenario complejo revela un conflicto de facciones feroz que se resolvió de manera definitiva para consagrar la hegemonía absoluta del general de ejército Saïd Chengriha sobre las riendas del gobierno y la decisión en el país, utilizando a Abdelmadjid Tebboune para imponer un puño de hierro que consagre la dominación de Chengriha sobre todo
La prensa independiente y los informes internacionales interpretan esta campaña como una operación de extirpación a gran escala de los centros de poder al acecho y una frustración tardía de un golpe de Estado que se expandió de manera aterradora como resultado de la frustración, la dictadura y el gobierno personal de Chengriha
Mientras tanto, el discurso oficial del Ministerio de Defensa insiste en enmarcar estos juicios militares urgentes en el contexto de la lucha contra la corrupción y la protección de la seguridad del Estado de “planes de sabotaje”, aprovechando el contexto regional tenso y el colapso de seguridad acelerado en la región del Sahel para imponer un estado de movilización y lealtad absoluta al hombre fuerte del país












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