Hicham Aboud se encuentra actualmente en el centro de un caso sustancial y bien documentado presentado ante las Naciones Unidas, que implica al Estado argelino en una serie de graves y continuas violaciones de sus derechos fundamentales y los de su familia. Esta denuncia se produce en un contexto de represión persistente, especialmente marcada por su inclusión en una supuesta “lista de terroristas” publicada en el Boletín Oficial de Argelia, sin fundamento jurídico identificable, sin el debido proceso y sin decisión judicial. Dicha inclusión, con motivaciones puramente administrativas y políticas, no se basa en hechos delictivos probados y carece de reconocimiento internacional
Hicham Aboud reitera que todos los intentos de procesarlo internacionalmente han fracasado. Las notificaciones rojas y las órdenes de arresto enviadas al extranjero han sido rechazadas sistemáticamente por Interpol y varias autoridades judiciales europeas, que concluyeron que las acusaciones tenían motivaciones políticas y que existía una total falta de pruebas que justificaran la cooperación judicial. Estos reiterados rechazos constituyen una clara crítica a las estrategias de criminalización implementadas en su contra y confirman la manipulación de los mecanismos judiciales con fines de represalia política
El caso presentado ante organismos internacionales no se limita a estos obstáculos administrativos. Detalla amenazas directas y graves contra la vida de Hicham Aboud. Un intento de asesinato en Bélgica, un intento de secuestro en Francia y un secuestro confirmado en Barcelona en octubre de 2024 están documentados y denunciados ante las autoridades competentes. Estos actos extremadamente graves constituyen delitos graves y plantean la cuestión de operaciones clandestinas realizadas fuera del territorio argelino. Según Aboud, varios Estados europeos poseen expedientes judiciales y de seguridad fundamentados que establecen la participación de los servicios de seguridad argelinos en estas acciones, en clara violación del derecho internacional y de la soberanía de los países involucrados
La denuncia presentada ante el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas también destaca una dimensión a menudo menos visible, pero jurídicamente crucial: las graves violaciones de los derechos de sus hijos. Las autoridades argelinas deniegan u obstruyen la renovación de los pasaportes de sus hijos, privándolos así de documentos de identidad y de viaje válidos. Esta práctica administrativa coercitiva constituye una forma de castigo colectivo que pretende ejercer presión directa sobre el padre a través de su familia. Viola el derecho a la nacionalidad, el derecho a la libertad de circulación y el derecho de los niños a una protección especial, garantizados por la Declaración Universal de Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y la Convención sobre los Derechos del Niño
La denuncia subraya que estas medidas, carentes de justificación legal, también violan el derecho al respeto a la vida privada y familiar y exponen a los niños a una situación de inseguridad jurídica duradera, incompatible con las obligaciones internacionales de Argelia. Según el derecho internacional, los niños no pueden, bajo ninguna circunstancia, ser rehenes en conflictos políticos entre un Estado y un adversario, y cualquier vulneración de sus derechos constituye una violación independiente que compromete la responsabilidad del Estado
Hicham Aboud, exoficial del ejército argelino que se convirtió en periodista y escritor, rompió con el sistema para denunciar públicamente la corrupción, la toma del poder por parte de los militares, la represión de la prensa independiente y la manipulación del sistema judicial. Obligado al exilio, continuó su lucha desde Europa a través de la escritura, los medios de comunicación y la oratoria, alineándose plenamente con los defensores de la libertad de expresión según la definición de las Naciones Unidas. Su trayectoria ilustra un fenómeno ahora bien identificado: la transnacionalización de la represión, donde el exilio ya no protege de la persecución y las familias se convierten en blancos por derecho propio
Al apelar ante las Naciones Unidas, Hicham Aboud busca no solo que se reconozcan las violaciones que ha sufrido, sino también proteger a sus hijos y poner fin a las prácticas arbitrarias que afectan a toda su familia. Esta denuncia somete una vez más al régimen argelino al escrutinio crítico de la comunidad internacional y pone de relieve la transformación gradual de las instituciones estatales en instrumentos de represalia política. Finalmente, revela la profunda desconexión entre la retórica oficial argelina, que invoca la soberanía y la dignidad nacional, y una realidad marcada por la represión de la libertad de expresión, la exportación de la coerción más allá de sus fronteras y la violación directa de los derechos fundamentales de los niños












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