Aznar… un jarrón chino, más bien un cadáver político en busca de gloria perdida entre las cenizas de la crisis de Ceuta
En el transcurso de la crisis migratoria de Ceuta, la derecha española empleó todos sus recursos, incluyendo resucitar a una figura política del ostracismo e impulsarla a buscar gloria perdida.
Aznar tiene un largo historial de participación en guerras que avergüenzan a España. Fue uno de los artífices de la guerra de Irak de 2003 y de la intervención militar española en la isla de Perejil en 2002.
Por lo tanto, no fue de extrañar que algunos residentes de Ceuta lo recibieron con insultos, llamándolo “criminal”, ya que su historial de participación en guerras y su contribución a la matanza de inocentes en Irak son bien conocidos, y sus manos están manchadas de sangre.
Como Don Quijote en la novela de Miguel de Cervantes, Aznar regresó a Ceuta tras 24 años de ausencia, pero sin sancho panza ( Federico Trillo), intentando desempeñar cualquier papel en la gran celebración de la derecha vinculada a la crisis de Ceuta.
La visita de Aznar al enclave, fue una concesión a la vanidad de la derecha española, coordinada con el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo.
Su objetivo era enviar un mensaje a Marruecos a través de Aznar, recordándoles la crisis del islote Perejil, una roca deshabitada situada a pocos metros de la costa Marroquí.
Además transformar a Aznar en un poderoso héroe nacional: un mensaje dirigido a Pedro Sánchez, a quien la derecha presenta como débil e impotente frente a Marruecos.
La celebración organizada por dirigentes de derecha en Ceuta, entre los que destaca Juan Jesús Vivas, quien ha mantenido el control de la ciudad durante más de un cuarto de siglo, no es simplemente un homenaje a un antiguo líder del Partido Popular Español.
Es la celebración de un “héroe nacional” que ha venido a dar lecciones sobre lo que se debe hacer, equiparándolo a la figura de Santiago Mata Moros, el matador de árabes, en el imaginario colectivo español forjado durante las guerras de la Reconquista.
José María Aznar estaba tan obsesionado con la cuestión de Ceuta y Melilla que se convirtió en el hazmerreír del entonces secretario de Estado estadounidense, Colin Powell, quien ridiculizó su intervención militar para ocupar un islote sin importancia estratégica.
La mentalidad estratégica estadounidense jamás podrá comprender la complejidad psicológica española, y una de estas complejidades se encarna en un individuo concreto: José María Aznar, el Cid Campeador del siglo XXI












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