La resolución histórica 2797 ofrecería a Marruecos la oportunidad de “actualizar su proyecto de Autonomía para garantizar una solución sostenible” al tema del Sahara

euromagreb18 نوفمبر 2025آخر تحديث :
La resolución histórica 2797 ofrecería a Marruecos la oportunidad de “actualizar su proyecto de Autonomía para garantizar una solución sostenible” al tema del Sahara

*Para el diplomático Mohammed Loulichki, miembro principal del Centro de Políticas para el Nuevo Sur y profesor afiliado en la Universidad Politécnica Mohammed VI. Con un aporte de más de 40 años de amplia experiencia en diplomacia, resolución de conflictos y derechos humanos*:

En un documento analítico totalmente dedicado a la resolución 2797 adoptada por el Consejo de Seguridad, Mohammed Loulichki informa que ésta erige “la  Autonomía bajo Soberanía Marroquí” como fundamento exclusivo del reglamento del Sahara, descarta “definitivamente la opción de referéndum” y recompone los equilibrios diplomáticos en torno a un texto calificado de “inunto histórico”. Destaca que Su Majestad el Rey Mohammed VI habría acogido con “un paso decisivo” mientras que las capitales extranjeras han expuesto posiciones contrastantes, revelando las líneas de fuerza de una importante recomposición geopolítica en una región que busca un segundo aliento.

En un documento del Centro de Políticas para el Nuevo Sur (PCNS, centro de reflexión) publicado con la referencia PB-55/25 y fechado en noviembre de 2025, el veterano diplomático Mohammed Loulichki expone desde las primeras líneas que la resolución 2797 del Consejo de Seguridad, adoptada el 31 de octubre, constituye, según su propósito, “un punto de inflexión histórico en el expediente del Sahara”, en el sentido de que erigiría por primera vez la Autonomía bajo Soberanía Marroquí como “única base de negociación para una solución política realista y marcada por el sello del compromiso”.
El texto subraya que esta evolución pondría fin a las “ambigüedades mantenidas durante décadas” y descartaría “definitivamente la opción de referéndum”, que había alimentado sin fin una expectativa estéril dentro de los organismos internacionales.

El autor informa luego que Su Majestad el Rey Mohammed VI, pronunció un discurso nacional en el que habría celebrado este “cambio histórico”, describiéndolo como “un punto de inflexión decisivo en la historia del Marruecos moderno”, al tiempo que invitaba a las poblaciones instaladas en los campamentos de Tindouf a regresar a su país y participar plenamente en el esfuerzo nacional en el marco de la Autonomía. El mismo pasaje indica que el Soberano ha hecho un “llamado al presidente argelino para que abra una nueva página en las relaciones entre los dos países” con vistas a un horizonte magrebí más coherente.

El texto incitivo del documento especifica que la resolución reorienta ahora el mandato de las Naciones Unidas (ONU). Pediría que las negociaciones se lleven a cabo “exclusivamente en el marco del plan de Autonomía Marroquí”, que se ha convertido en tal “el marco normativo indiscutible del proceso”. El análisis añade que el texto adoptado descartaría “cualquier propuesta de la competencia, incluidas las presentadas por el Polisario” y confiaría al Secretario General y a su Enviado Personal la carga de organizar debates centrados en la perspectiva Marroquí.

El Sr. Loulichki sostiene que esta inflexión inauguraría “una nueva fase en la que se pondrá a prueba la voluntad y la buena fe de las partes”, y ofrecería a Marruecos la oportunidad “de actualizar su proyecto de autonomía para garantizar una solución duradera, fortalecer su unidad nacional y vincular la solución definitiva de la disputa a una dinámica regional de estabilidad y cooperación”.

Parámetros legales y alcance estructural de la resolución 2797

El corazón del texto se abre con un recordatorio de que la propuesta Marroquí de Autonomía, presentada hace dieciocho años ante el Consejo de Seguridad, fue “respaldada y ratificada” el 31 de octubre como “única base de negociación para una solución definitiva a la disputa”.
El Sr. Loulichki subraya que la reacción Marroquí fue inmediata: incluso mientras las delegaciones internacionales explicaban su voto, Su Majestad el Rey Mohammed VI, dirigió a la nación un discurso en el que expresaba su satisfacción ante “un paso crucial y un punto de inflexión decisivo”.

Añade que el Monarca ha expresado su gratitud a los países que han apoyado el texto, mencionando expresamente a Estados Unidos, Francia, Reino Unido y España, cuyas acciones habrían sido decisivas. El discurso Real también habría invitado a la población de Tindouf a aprovechar “esta oportunidad histórica para recuperar su patria y participar, en pie de igualdad con sus compatriotas de las Provincias del Sur, en el desarrollo nacional en el marco de la Autonomía”.
El Soberano también habría dirigido “un llamamiento fraternal al presidente argelino Abdelmadjid Tebboune” para construir “relaciones renovadas basadas en el respeto mutuo, la cooperación y la complementariedad”.

El autor subraya que la resolución 2797 tiene un carácter singular.
Por un lado, establecería claramente la exclusividad de la Autonomía como horizonte político, lo que resolvería definitivamente “la cuestión de la Soberanía”, porque la opción de independencia se “descartaría automáticamente”.
Por lo tanto, explica el texto, “la cuestión de la anexión del Sáhara al territorio nacional ya no se planteará en términos de convenios internacionales”, y esta interpretación se impondrá “tanto al Tribunal de Justicia Europeo como a cualquier otra instancia”.
El autor insiste: el único foro competente sigue siendo la ONU, con la que deberán celebrarse las negociaciones.

El Sr. Loulichki también insiste en la ruptura formal que constituye esta resolución con respecto a sus antecedentes.
Evoca “su concisión”, “su carácter exclusivo” y “la orientación decisiva que confiere al esfuerzo de la ONU”. En su redacción, la resolución inauguraría “una nueva dinámica” destinada a conducir hacia “una solución definitiva de la disputa, de medio siglo de antigüedad”.
El texto explica que el Consejo de Seguridad, cuando se ocupa de casos antiguos, tradicionalmente vela por preservar una continuidad prudente. Las resoluciones sucesivas suelen basarse en una acumulación de compromisos sucesivos, lo que hace que su estructura sea casi inmutable.
El documento afirma que estos textos adquieren, a lo largo de los años, “una forma de sacralidad diplomática”, por lo que su formulación sigue siendo casi intangible para evitar cualquier reapertura del debate.

Sin embargo, en 2025, la delegación estadounidense -editora del proyecto- se apartó de esta tradición. Habría llevado a cabo “una verdadera revolución” en la construcción del texto: el preámbulo se redujo drásticamente, pasando de veintiséis a ocho párrafos, y el dispositivo de diecisiete a seis.
Esta profunda revisión habría permitido centrar lo esencial en la Autonomía y purificar la resolución de los elementos accesorios habituales, como las referencias a reuniones anteriores, las evaluaciones técnicas de la MINURSO o las acusaciones sobre las violaciones del alto el fuego.

El autor también recuerda que el proyecto estadounidense inicial evocaba explícitamente el apoyo internacional al nivel marroquí, calificándolo de “el único marco legítimo de negociación”. El objetivo, escribe, era tener un margen de maniobra suficiente para discutir con Rusia y absorber las demandas secundarias sin sacrificar el objetivo de consagrar la Autonomía Marroquí. La versión final, señala, no menciona ninguna propuesta del Polisario, incluida la presentada el 20 de octubre, un signo más del cambio doctrinal operado.

Debates diplomáticos, posiciones de los actores y perspectivas regionales

A continuación, el Sr. Loulichki detalla el contenido del preámbulo de la resolución, subrayando que se limita a recordar las resoluciones anteriores sin retomar los pasajes habituales. La mención del principio de autodeterminación permanece, pero en ninguna parte se habla de referéndum, un procedimiento declarado obsoleto desde 2001. La resolución, continúa, “toma nota del apoyo expresado por muchos Estados miembros a la autonomía marroquí” y “afirma que la autonomía real bajo soberanía marroquí es la solución más realista y aplicable”. El Consejo incluso se congratularía de la disponibilidad de Estados Unidos para acoger futuras negociaciones.

El dispositivo, reducido a seis párrafos, concentra la mayor parte del sentido político. El autor cita el artículo central, según el cual el Consejo “apoya plenamente los esfuerzos del Secretario General y de su Enviado Personal” para organizar conversaciones construidas a nivel Marroquí con el fin de llegar a un reglamento “justo, sostenible y mutuamente aceptable”.
El texto pediría entonces explícitamente a las partes que entraran en discusión “sin condiciones previas y sobre la base del plan de Autonomía propuesto por Marruecos”, considerando que una “Autonomía real” podría proporcionar la solución más realista.

Según este análisis, la adición del término “verdadero” señala que el proyecto Marroquí, en su versión de 2007, debe ser especificado y enriquecido, lo que Su Majestad el Rey Mohammed VI habría aceptado al anunciar “la actualización y la formulación detallada de la propuesta de Autonomía”, que “deberá constituir la única base de negociación”.

El autor también explica que el Consejo pide un seguimiento estrecho: el Secretario General deberá informar periódicamente sobre el progreso de las negociaciones y transmitir un informe estratégico seis meses después de la renovación del mandato de Minurso. Esta evaluación puede conducir a una reconfiguración del mandato de la misión si la evolución de las conversaciones lo justifica.

Una sección importante del documento está dedicada a la propia votación. Según el análisis, la resolución fue aprobada por once votos (Corea del Sur, Dinamarca, Estados Unidos, Francia, Grecia, Guyana, Panamá, Reino Unido, Sierra Leona, Eslovenia, Somalia), tres abstenciones (China, Pakistán, Rusia) y una no participación, la de Argelia. El representante estadounidense habría acogido con satisfacción una “voto histórico”, considerando que “aproviciona un momento único” y que el plan Mñarroquí constituye “la única base de una solución justa y duradera”.

A continuación, el autor relata la posición de Argelia, cuyo representante habría declarado que quería “distanciarse de un texto que no refleja la doctrina de las Naciones Unidas en materia de descolonización”, reprochando a la resolución de favorecer “las ambiciones territoriales de una parte”. Habría mencionado “cuestiones legales graves” y lamentó que la iniciativa estadounidense no obtenga, según él, la adhesión de todos.

Francia habría reafirmado que “el presente y el futuro del Sáhara Occidental son de Soberanía Marroquí” y que la Autonomía en este contexto es el único camino creíble.
El Reino Unido habría subrayado que el plan Marroquí es “el más creíble, viable y pragmático”, esperando que se desarrolle con más detalle.
China, según el Sr. Loulichki, habría sorprendido al abstenerse después de apoyar las resoluciones de 2023 y 2024.
El representante ruso, por su parte, habría denunciado un enfoque estadounidense calificado de “monólogo” e incluso de “marcha de vaqueros”, al tiempo que accedió a no bloquear la prórroga del mandato de Minurso.

El documento también cita la reacción argelina posterior a la votación: el ministro de Asuntos Exteriores, Ahmed Attaf, habría considerado que el texto preserva “el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación” y obstaculiza ciertas “maniobras”. Habría afirmado que Argelia no votó debido a la mención de la Soberanía Marroquí que figura en el preámbulo.

El Polisario, por su parte, habría “tomado nota” del texto, expresando sus reservas sobre una “desviación peligrosa y sin precedentes” con respecto a lo que considera la base habitual para el tratamiento de esta cuestión por parte del Consejo. Sin embargo, habría declarado que estaba dispuesto a participar en negociaciones directas en el espíritu de su propia propuesta ampliada y de la resolución 1514 (XV) de la Asamblea General.
Según el autor, cuatro días antes de la votación, el mismo movimiento afirmó, sin embargo, que rechazaría cualquier acción que pudiera “legitimar una ocupación militar ilegal del Sáhara Occidental”.

La última parte del texto saca las consecuencias de esta resolución. Afirma que la resolución 2797 habría “establecido con claridad los parámetros de negociación” que Rabat ha apoyado desde 2007. Describiría la entrada en una nueva etapa en la que se juzgaría la constancia, la lealtad y la responsabilidad de las partes ante el Consejo de Seguridad. Marruecos, escribe el Sr. Loulichki, se encuentra ahora comprometido en un “obleo de reflexión y creatividad” para destacar sus constantes históricas, sus estructuras políticas, sus tradiciones estatales y su identidad plural, con el fin de preservar su Soberanía e Integridad Territorial.

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