A medida que se acerca la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, prevista para finales de octubre, la postura de Marruecos recibe un apoyo significativo de la Federación Rusa. Moscú, miembro permanente del Consejo, se ha pronunciado a favor del plan de autonomía propuesto por Marruecos para sus provincias del sur, confirmando así la coherencia y legitimidad del enfoque marroquí en el marco de las Naciones Unidas.
Esta postura, expresada por el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Lavrov, marca un cambio notable en la política exterior rusa.
Durante una rueda de prensa celebrada ayer en Moscú, Lavrov elogió el carácter consensuado y pacífico de la iniciativa marroquí, considerándola parte de la lógica del “derecho a la autodeterminación” negociada y supervisada por la ONU. Añadió que, si las partes interesadas la aceptan, Rusia también la apoyará.
Este reconocimiento ilustra la fortaleza de la diplomacia marroquí, que sigue consiguiendo un número creciente de apoyos en la escena internacional.
Moscú, fiel a su doctrina de estabilidad y diálogo, enfatizó que el plan marroquí se mantiene coherente con el espíritu de las resoluciones de la ONU. Esta contundente señal cobra especial relevancia en un momento en que Rusia preside el Consejo de Seguridad. Para Marruecos, esto refuerza la credibilidad de su iniciativa de 2007, ya respaldada por grandes potencias como Estados Unidos, España y Francia.
Por otro lado, este desarrollo diplomático acentúa el aislamiento del régimen argelino, prisionero de su retórica ideológica. Obsesionado con la creación de un pseudoestado títere, Argel multiplica las tácticas dilatorias para bloquear cualquier resultado político.
El propio presidente Tebboune ha reconocido el daño causado por esta política estéril, admitiendo que la cuestión del Sáhara le ha costado a su país varias alianzas europeas y ha empañado su imagen internacional












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