La Asamblea General de las Naciones Unidas eligió esta semana a cinco nuevos miembros para el Consejo de Seguridad, con mandatos de dos años, desde el 1 de enero de 2027 hasta el 31 de diciembre de 2028
Esto miembros sustituirán a Somalia, Pakistán, Panamá, Dinamarca y Grecia, cuyos mandatos finalizan a finales de 2026
La votación resultó en la elección de Austria y Portugal por el Grupo de Europa Occidental, Zimbabue y Trinidad y Tobago por el Grupo de África y el Grupo de América Latina y el Caribe, y Kirguistán por el Grupo de Asia y el Pacífico
Estas elecciones revisten especial importancia dado el papel fundamental del Consejo de Seguridad en el abordaje de diversas cuestiones internacionales y de seguridad, en particular la disputa regional artificial sobre el Sáhara Marroquí
El Consejo es el órgano de la ONU con el mandato exclusivo de dar seguimiento a este asunto y adoptar resoluciones relacionadas en el marco del proceso político patrocinado por la ONU
Se prevé que los Estados electos inicien su mandato en el Consejo en enero de 2027, participando junto con los miembros permanentes y los otros diez miembros no permanentes en el debate de los diversos puntos de la agenda del Consejo de Seguridad, incluidos los asuntos relacionados con la paz y la seguridad internacionales
También contribuirán a la redacción y aprobación de resoluciones y recomendaciones relativas a los conflictos y crisis regionales ante las Naciones Unidas
La renovación de un tercio de los miembros no permanentes del Consejo se produce en un momento de tensión internacional y de crecientes desafíos geopolíticos y de seguridad
Esto confiere mayor relevancia al papel que desempeñarán los nuevos miembros durante su mandato de dos años, en un momento en que las Naciones Unidas continúan sus esfuerzos para apoyar soluciones políticas y resolver conflictos mediante mecanismos diplomáticos multilaterales
Una nueva composición
En su análisis de las posiciones de los nuevos miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, el jeque Boussaid, investigador de derecho público especializado en el conflicto del Sáhara Occidental, considera que la elección de cinco nuevos países para los puestos no permanentes del Consejo por parte de la Asamblea General de la ONU no supondrá un cambio fundamental en la forma en que la ONU aborda el tema
Boussaid explicó que las decisiones relacionadas con el Sáhara Occidental están influenciadas principalmente por las posiciones de los miembros permanentes y la creciente tendencia internacional que apoya la iniciativa de Autonomía Marroquí
Subrayó que los miembros no permanentes carecen de derecho de veto, lo que hace que las decisiones clave dependan de los acuerdos entre las principales potencias del Consejo
Por su parte, Mina Laghzal, coordinadora de la Alianza de ONG Saharauis, discrepa de esta perspectiva. Afirma que la elección de los cinco nuevos países es un indicador significativo de los cambios que se están produciendo en el Consejo de Seguridad con respecto a la gestión del Sáhara
Laghzal afirmó que «la presencia simultánea de Austria y Portugal en el Consejo de Seguridad refleja un enfoque cada vez más realista y pragmático para abordar el conflicto, especialmente dadas las posiciones que ambos países han expresado en los últimos años respecto a la Iniciativa de Autonomía»
La activista de derechos humanos señaló que la elección de Zimbabue suma una voz que apoya la posición del Frente Polisario dentro del Consejo, aunque indicó que el impacto de esta postura seguirá siendo limitado debido al equilibrio de poder y los mecanismos de toma de decisiones dentro del organismo de la ONU
Asimismo, señaló que la inclusión de Kirguistán y Trinidad y Tobago refleja una tendencia creciente entre varios países en desarrollo a priorizar los principios de soberanía nacional y soluciones políticas realistas
Posiciones divergentes
La importancia de estas elecciones radica en su conexión con los temas de la agenda del Consejo de Seguridad para los próximos años, principalmente el conflicto regional por el Sáhara, que sigue siendo objeto de un seguimiento continuo por parte de las Naciones Unidas y sus organismos especializados
Esto se evidencia, según el jeque Boussaid, en el hecho de que la nueva composición incluye países europeos, entre ellos Austria y Portugal, que ya han expresado su apoyo al proceso político liderado por la ONU y a la Iniciativa de Autonomía Marroquí
El mismo analista político señaló que Zimbabue representa la excepción más notable dentro de esta composición, dado su tradicional apoyo al Frente Polisario. Sin embargo, esto no altera la tendencia general que caracteriza actualmente los debates del Consejo de Seguridad sobre el conflicto
El investigador, profundamente involucrado en las complejidades del conflicto, añadió que el Consejo continúa centrándose en soluciones políticas realistas y prácticas, ante el decreciente apoyo internacional a las reivindicaciones separatistas y el creciente respaldo a la propuesta Marroquí
Explicó que la dirección general establecida por la Resolución 2797 de la ONU se mantiene vigente, y es probable que los países recién elegidos mantengan su apoyo a los esfuerzos de la ONU para impulsar el proceso político hacia una solución mutuamente aceptable
Si bien las posturas de los nuevos Estados miembros respecto al conflicto del Sáhara coinciden en su apoyo al proceso de la ONU y a las soluciones políticas, Mina Laghzal señaló que la presencia de Austria y Portugal en el Consejo impulsa aún más el enfoque pragmático, que está ganando cada vez más respaldo en la comunidad internacional
En cuanto a Zimbabue, Laghzal afirmó que sus posiciones siguen siendo coherentes con su tradicional apoyo al Frente Polisario y a Argelia, pero su influencia en el Consejo seguirá siendo limitada
Respecto a Kirguistán y Trinidad y Tobago, mencionó que ambos países tienden a adoptar posiciones equilibradas que priorizan las soluciones políticas y el respeto a la soberanía estatal
Añadió que el Consejo de Seguridad continuará operando durante su próximo período de sesiones con base en las resoluciones y marcos establecidos por la ONU, principalmente la Resolución 2797
Mina Laghzal concluyó señalando que la dinámica internacional actual se orienta hacia la consolidación de enfoques pragmáticos y realistas para la resolución del conflicto, haciendo hincapié en que esto concuerda con las tendencias surgidas en el Consejo en los últimos años
Mayoría favorable
Estos acontecimientos se producen en un contexto marcado por la continua actividad diplomática relacionada con la cuestión del Sáhara
Marruecos, tanto en el ámbito de las Naciones Unidas como en lo que respecta a las posiciones internacionales que respaldan el proceso político en curso
En respuesta a esto, el Jeque Boussaid subrayó que la elección de los nuevos miembros coincide con el dinamismo que ha experimentado la Diplomacia Marroquí en los últimos años, caracterizado por un creciente apoyo internacional a la Soberanía de Marruecos sobre el Sáhara y a la Iniciativa de Autonomía
Añadió que este dinamismo se evidencia en las posiciones de varios países influyentes, en la expansión de la red de representaciones consulares en las ciudades de El Aaiún y Dakhla, así como en la creciente convicción internacional sobre la seriedad de la propuesta Marroquí
El Jeque Boussaid concluyó afirmando que el equilibrio actual en el Consejo de Seguridad sigue siendo coherente con el proceso auspiciado por la ONU y con los esfuerzos dirigidos a alcanzar una solución política realista y duradera al conflicto
Ambas fuentes declararon que la elección de los cinco nuevos miembros no representa un cambio radical en el enfoque del Consejo de Seguridad respecto a la cuestión del Sáhara Marroquí, sino que refleja la continua tendencia internacional que apoya soluciones políticas realistas bajo los auspicios de las Naciones Unidas, dentro del marco establecido por las resoluciones de la ONU en los últimos años













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